Política
Reforma de la Ley de Telecomunicaciones: ¿maquillaje o realidad?
El subsecretario de Infraestructura, Carlos Emiliano Calderón, acaba de soltar una bomba: la ley de telecomunicaciones vigente “ha sido usada para sabotear al Estado”. Así, con esas palabras. Y claro, la solución —según él— es “corregirla y mejorarla”. Pero en un país donde decir “vamos a reformar una ley” suele ser sinónimo de “vamos a torcerla para que nos convenga”, el escepticismo no es una opción: es una obligación.
Reforma Ley de Telecomunicaciones: una amenaza a la independencia
La propuesta, respaldada por el equipo de AMLO, ya viene contaminada desde el nombre. Hablan de “corregir una ley viciada”, pero omiten que fue precisamente esta ley la que, en su momento, permitió regular el poder brutal de los monopolios mediáticos y garantizar cierta autonomía del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).
Ahora pretenden desaparecer al IFT o, en el mejor de los casos, diluirlo en una nueva “agencia reguladora” bajo la bota del Ejecutivo. ¿Eso es mejorarla? ¿O más bien una jugada maestra para callar voces críticas y concentrar el control de las redes y los contenidos?
Reforma Ley de Telecomunicaciones: el pretexto perfecto
Calderón acusó que la ley actual “se escribió desde la visión de las empresas” y que ahora debe responder a los “intereses del Estado y del pueblo”. Pero la pregunta real es: ¿a qué Estado se refiere? ¿Al que exige lealtad ciega y desmantela cualquier órgano autónomo que se atreva a fiscalizarlo?
Bajo el discurso de “soberanía digital” y “justicia para todos”, se están cocinando términos como vigilancia, censura previa y eliminación del control ciudadano sobre los entes reguladores.
Reforma Ley de Telecomunicaciones: ¿adiós a la pluralidad?
En nombre de los “nuevos tiempos” podrían redefinir qué contenidos son “útiles para el pueblo” y cuáles no. Spoiler: los incómodos podrían desaparecer de un plumazo.
Además, el nuevo marco podría obligar a plataformas a censurar contenidos con mayor agilidad y menos transparencia. Todo sin contrapesos reales.
Hablando en serio
El intento de reforma a la Ley de Telecomunicaciones debería alarmar a cualquier ciudadano que valore la libertad de expresión y el acceso plural a la información. México ha avanzado a paso lento en construir instituciones que no respondan al capricho del poder en turno. Dinamitarlas bajo el argumento de “soberanía digital” no solo es peligroso, es irresponsable. Si el IFT cae, ¿quién podrá frenar la concentración de poder en medios, redes y telecomunicaciones? ¿Estás dispuesto a quedarte sin canales independientes para enterarte de lo que realmente pasa?

