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La reforma judicial de Morena genera riesgos que ya preocupan al propio partido

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La reforma judicial de Morena genera riesgos que ya preocupan al propio partido

No había pasado ni un mes desde la consulta popular del 1 de junio cuando empezaron a escucharse —en voz baja, eso sí, casi como quien se confiesa con recelo— las primeras dudas dentro del propio Morena. Porque una cosa es sostener, a pulmón y de cara al público, que la elección judicial fue un triunfo democrático… y otra muy distinta es negar que aquello olía, desde lejos, a operación quirúrgica con bisturí político.

Riesgos reforma judicial Morena: el dedo que señala, el juez que obedece

La idea sonaba bien: elegir por voto popular a jueces, magistrados y ministros. Acabar con los pactos en lo oscuro, con la justicia de compadres. Pero el remedio puede haber salido más caro que la enfermedad. Porque ahora, con más de 2.700 cargos renovados —desde la Suprema Corte hasta los juzgados locales—, las preguntas empiezan a acumularse como expedientes olvidados en un tribunal sin aire.

¿Qué ocurre cuando un gobernador es quien decide qué nombres aparecen en el “acordeón” repartido entre los operadores del partido? ¿Qué pasa cuando un candidato compite solo o sin méritos, pero con el favor del poder estatal? Lo que ocurre, como temen incluso figuras cercanas a Claudia Sheinbaum, es que se institucionaliza el clientelismo desde la justicia misma. Y eso —me temo— es dinamita pura.

Riesgos reforma judicial Morena: tribunales de bolsillo en manos del poder local

El problema se agrava en los tribunales locales. Ahí donde se deciden los asuntos que más afectan a la gente común: pensiones, custodias, herencias, abusos… Lo que en papel debía ser una justicia ciudadana, hoy amenaza con ser un aparato de control político disfrazado de legalidad.

En Estados como Chiapas o Nuevo León —por poner solo dos ejemplos opuestos políticamente—, el dedo fue igual de largo. En ambos casos, las gubernaturas colocaron nombres, ordenaron acordeones y apretaron a sus operadores para asegurar resultados. Morena no es el único actor en esta partida de ajedrez, pero sí el principal responsable del tablero.

¿Se puede hablar de justicia cuando la imparcialidad fue la gran ausente desde el diseño del sistema?

Riesgos reforma judicial Morena: la fractura que ya se siente en casa

Las voces críticas dentro de Morena no son muchas… aún. Pero el solo hecho de que existan y se escuchen —aunque sea entre susurros y con teléfonos apagados— debería bastar para encender las alarmas. Porque no se trata de la oposición o de académicos molestos; se trata de quienes ayudaron a construir este nuevo andamiaje judicial y ahora ven con preocupación que puede venirse abajo por su propio peso.

La elección judicial se vendió como un acto de justicia democrática. Pero hoy parece más una coreografía de poder: con magistrados a modo, con jueces improvisados, con tribunales que responden al que manda en el Estado… y no al Estado de derecho.

Hablando en serio

La reforma judicial afecta de forma directa a millones de mexicanos que ya vivían con una justicia lenta, costosa y desigual. Pero ahora, además, muchos deberán enfrentar jueces colocados por gobernadores y sin formación suficiente. Si se desdibujan los contrapesos y se diluye la confianza en los tribunales, ¿qué herramientas le quedan al ciudadano de a pie para defenderse de los abusos del poder? ¿Puede una democracia sobrevivir sin un sistema judicial legítimo?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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