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La venganza de la selección mexicana contra sus verdugos sigue vigente
México mantiene una cuenta pendiente con los rivales que lo eliminaron del Mundial.
México mantiene una cuenta pendiente con los rivales que lo eliminaron del Mundial.
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La selección mexicana mantiene una cuenta pendiente con los equipos que la han eliminado en las rondas decisivas de los Mundiales. Ninguno de esos rivales consiguió conquistar el título en la misma edición, una tendencia que se prolongará al menos hasta 2030 después de que Inglaterra eliminara al Tricolor en 2026 y solo pueda aspirar al tercer lugar.
La historia muestra una especie de maldición para los verdugos de México. Desde Italia en 1970 hasta Inglaterra en la actual Copa del Mundo, todas las selecciones que dejaron fuera al conjunto mexicano terminaron lejos de levantar el trofeo, aunque algunas llegaron hasta la final.
Italia y Alemania frenaron a México en casa
La primera gran cuenta pendiente se remonta al Mundial de 1970, celebrado en México. Italia derrotó al equipo anfitrión en los cuartos de final y avanzó hasta el partido decisivo, donde perdió contra Brasil y terminó como subcampeona.
Cuatro años después, México no logró superar la fase de grupos, por lo que no tuvo un verdugo en una ronda de eliminación directa. La situación cambió en 1986, cuando Alemania Federal venció al conjunto mexicano en los cuartos de final de otro Mundial disputado en territorio nacional.
Alemania también alcanzó la final, pero perdió ante Argentina y volvió a quedarse con el segundo puesto. En dos ediciones organizadas por México, el equipo que eliminó al anfitrión terminó siendo subcampeón, aunque la selección mexicana no pudo convertir esas derrotas en una revancha deportiva.
El patrón resulta especialmente duro porque ambos partidos se disputaron ante un público que esperaba ver al equipo avanzar en casa. Italia y Alemania no solo acabaron con las aspiraciones mexicanas, sino que siguieron compitiendo hasta el último encuentro del torneo.
La generación de 1994 cayó ante Bulgaria
La selección mexicana recuperó protagonismo en Estados Unidos 1994, donde avanzó hasta los octavos de final. Bulgaria la eliminó en una tanda de penaltis después de un empate que obligó a resolver el encuentro desde los once metros.
El equipo búlgaro no alcanzó la final, pero protagonizó una de las mejores actuaciones de su historia. Terminó en el cuarto lugar después de perder el partido por el tercer puesto frente a Suecia.
En Francia 1998, México volvió a superar la fase de grupos y se enfrentó a Alemania en los octavos de final. El conjunto mexicano se adelantó en el marcador, pero los alemanes remontaron en los últimos minutos y sellaron la eliminación.
Alemania terminó séptima en aquella edición. La derrota dejó una sensación distinta a la de 1986, porque el equipo mexicano había estado cerca de avanzar y se desmoronó cuando parecía tener controlada la eliminatoria.
La diferencia entre ambas generaciones muestra que el problema no fue siempre quedar fuera ante un rival que llegara hasta las últimas rondas. En algunos casos, México perdió contra equipos que apenas consiguieron mantenerse entre los ocho mejores, lo que aumentó el peso de las oportunidades desaprovechadas.
Estados Unidos y Argentina ampliaron la deuda
En Corea y Japón 2002, Estados Unidos eliminó a México en los octavos de final. El resultado provocó una de las derrotas más dolorosas para el fútbol mexicano, porque el rival era un vecino regional con el que existía una rivalidad creciente.
Estados Unidos alcanzó los cuartos de final y terminó en el octavo lugar. La eliminación marcó un golpe para un equipo mexicano que había llegado al torneo con expectativas de avanzar más allá de la primera ronda eliminatoria.
Argentina fue el verdugo en Alemania 2006. El partido se resolvió en la prórroga con un gol de Maxi Rodríguez, después de que México compitiera de igual a igual durante buena parte del encuentro.
La Albiceleste quedó eliminada en cuartos de final y terminó sexta. Cuatro años después, en Sudáfrica 2010, Argentina volvió a cruzarse con México y ganó en los octavos de final.
Aquel partido concluyó con una victoria argentina por 3-1. El equipo sudamericano llegó hasta los cuartos de final, donde perdió ante Alemania, y acabó quinto en la clasificación final.
La coincidencia de dos eliminaciones consecutivas ante Argentina dejó una herida particular. México no solo tuvo que enfrentar a uno de los equipos con mayor tradición del continente, sino que lo hizo en dos Mundiales seguidos y sin encontrar una respuesta capaz de cambiar la historia.
Países Bajos, Brasil e Inglaterra completan la lista
En Brasil 2014, Países Bajos eliminó a México en los octavos de final con una remontada en los últimos minutos. El Tricolor había estado cerca de alcanzar los cuartos, pero dos goles en la recta final cambiaron el desenlace.
Países Bajos terminó tercero en aquella Copa del Mundo. No pudo disputar la final, aunque acabó por delante de Brasil, que perdió contra Alemania en las semifinales.
Brasil fue el rival que dejó fuera a México en Rusia 2018. El conjunto brasileño ganó en los octavos de final y avanzó hasta los cuartos, donde cayó ante Bélgica.
La selección brasileña terminó sexta en el torneo. De nuevo, el equipo que venció al Tricolor no alcanzó el partido por el título, una tendencia que se repite desde las primeras eliminaciones de México.
En 2026, Inglaterra se convirtió en el verdugo más reciente de la selección mexicana. El equipo inglés no podrá ser campeón, porque perdió en semifinales contra Argentina y disputará el partido por el tercer lugar ante Francia.
La venganza no se ha concretado en ninguno de estos casos. Italia, Alemania, Bulgaria, Estados Unidos, Argentina, Países Bajos, Brasil e Inglaterra eliminaron a México, pero ninguno consiguió proclamarse campeón en esas ediciones.
Una maldición que todavía espera respuesta
La selección mexicana no necesita derrotar directamente a todos sus antiguos verdugos para cambiar su historia, pero sí requiere avanzar en los partidos que definen su nivel competitivo. El problema no está solo en perder contra un rival poderoso, sino en convertir cada eliminación en un episodio repetido.
La cuenta pendiente permanecerá abierta hasta que México logre superar una ronda de eliminación directa con autoridad y se acerque a las últimas fases del torneo. Mientras eso no ocurra, cada Mundial seguirá ofreciendo un nuevo capítulo de la misma historia.
Pensando en México
La selección mexicana arrastra una memoria de eliminaciones que pesa más por la repetición que por un solo resultado.
Algunos verdugos llegaron a la final, mientras otros quedaron fuera en cuartos u octavos.
El dato común es que ninguno terminó como campeón del mundo.
La estadística alimenta la idea de una revancha pendiente, aunque no sustituye el análisis deportivo.México necesita transformar sus derrotas en experiencia para competir mejor en los partidos decisivos.
¿Llegará el momento en que la selección mexicana elimine a uno de sus antiguos verdugos?

