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Eduardo Ramírez asiste al aniversario de la Guardia Nacional

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Eduardo Ramírez asiste al aniversario de la Guardia Nacional

Mientras la Guardia Nacional celebra su sexto aniversario a nivel nacional, en Chiapas el mensaje fue claro y directo: no se puede hablar de seguridad sin coordinación entre gobiernos y sin presencia real en territorio. Así lo dejó ver el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, quien participó activamente en las conmemoraciones destacando los avances —y también los desafíos— que enfrenta el estado en materia de seguridad.

En un país donde la militarización de la seguridad pública sigue dividiendo opiniones, el acto encabezado por Ramírez en Tuxtla Gutiérrez sirvió para mandar una señal: en Chiapas, el tema no se deja al discurso, se enfrenta con estrategia territorial, formación policial y cercanía con la gente.

Sexto aniversario de la Guardia Nacional: Chiapas como prioridad de seguridad

Eduardo Ramírez aprovechó el sexto aniversario de la Guardia Nacional para reafirmar la colaboración de su administración con la Secretaría de la Defensa Nacional y la propia Guardia. En su discurso no hubo ambigüedades: “Seguridad es gobernabilidad, y gobernabilidad es justicia”, afirmó, subrayando que su gobierno tiene como meta convertir a Chiapas en uno de los estados más seguros del sur-sureste mexicano.

La Guardia Nacional actualmente mantiene presencia en municipios clave como Tapachula, Comitán, San Cristóbal de las Casas y Frontera Comalapa, todos marcados por conflictos históricos, violencia organizada y tensiones fronterizas. La articulación entre los tres niveles de gobierno —federal, estatal y municipal— ha sido clave en operativos recientes contra el crimen organizado.

Eduardo Ramírez y su apuesta por una seguridad con rostro humano

A diferencia de otras entidades donde la seguridad depende únicamente del despliegue militar, Chiapas ha apostado por una estrategia dual: mientras se refuerza la infraestructura de la Guardia Nacional, también se impulsa el fortalecimiento de las policías municipales, la prevención comunitaria y la reconstrucción del tejido social.

Ramírez ha insistido en que la paz no se impone: se construye. Y lo ha dicho frente a mandos militares, presidentes municipales y ciudadanos que aún desconfían de la fuerza pública. Su administración ha lanzado programas de vigilancia con enfoque territorial, apoyado la capacitación de elementos y se ha comprometido con garantizar que los derechos humanos no queden fuera de la ecuación.

El sexto aniversario de la Guardia Nacional: ¿militarización o solución?

Mientras desde Palacio Nacional se insiste en que la Guardia tiene un “carácter civil”, en los hechos está bajo el mando operativo de la Sedena. En Chiapas, esa tensión se suaviza cuando el liderazgo estatal logra coordinar sin fricciones. Eduardo Ramírez ha demostrado que no se trata de quién tiene el control, sino de quién da resultados.

Y Chiapas, aunque aún enfrenta problemas, ha reducido los delitos de alto impacto en varias regiones. No es casualidad: hay presencia, hay decisiones y, sobre todo, hay voluntad política.

Hablando en serio

El sexto aniversario de la Guardia Nacional en Chiapas no es solo una ceremonia más: es un termómetro del rumbo que puede tomar la seguridad pública en México. En un estado históricamente olvidado por el centro, el liderazgo de Eduardo Ramírez marca una diferencia. Si su apuesta por una seguridad con rostro humano funciona, Chiapas podría ser ejemplo nacional. Pero si fracasa, quedará demostrado que ni siquiera con apoyo federal se puede garantizar la paz sin un compromiso auténtico desde lo local.

¿Estamos ante un modelo replicable o ante una promesa que se desvanece en el discurso?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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