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Sheinbaum califica de histórica una jornada electoral ignorada por la ciudadanía

Mínima participación y denuncias de irregularidades.

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Sheinbaum califica de histórica una jornada electoral ignorada por la ciudadanía

Claudia Sheinbaum se apresuró a felicitar al pueblo por el “éxito” de las elecciones judiciales, celebradas el pasado fin de semana. Pero basta con revisar los reportes independientes, las imágenes de casillas vacías y las denuncias de irregularidades para preguntarse: ¿qué entiende el Gobierno por éxito? Porque si el objetivo era reforzar la confianza en el sistema judicial a través del voto ciudadano, lo que vimos fue exactamente lo contrario: Solo un 12.32% de participación

En su comunicado oficial, Sheinbaum aseguró que la jornada fue “una reafirmación del compromiso con el Estado de derecho”. Sin embargo, miles de urnas vacías y reportes de abstención superiores al 60% pintan una realidad muy distinta: la mayoría de los mexicanos optó por no legitimar un proceso que consideran manipulado, innecesario o irrelevante.

Elecciones judiciales: más propaganda que participación

Mientras la mandataria presumía una supuesta “movilización ciudadana”, medios como AMEXI y El País reportaban niveles de abstención récord en algunas zonas del país. En varios estados, las casillas registraron asistencia mínima, lo que pone en duda no solo la legitimidad del proceso, sino también la narrativa oficialista de participación popular.

En redes sociales circularon videos de casillas vacías, urnas solas y funcionarios electorales mirando el techo por horas. La escena se repetía en distintas partes del país. Y no era por falta de logística, sino por desinterés absoluto de una ciudadanía que no compró el discurso de renovación judicial por vía electoral.

Irregularidades, clientelismo y opacidad

Más allá de la apatía, también hubo denuncias concretas. Observadores electorales reportaron casos de acarreo, presión en zonas rurales y confusión generalizada sobre el propósito del voto. Las boletas incluían nombres desconocidos, sin información clara sobre sus perfiles o trayectoria judicial.

Mientras tanto, Morena y sus aliados promovían a ciertos perfiles a través de campañas paralelas, dejando claro que, aunque se disfrazó de elección democrática, el proceso tenía ya líneas marcadas por el partido en el poder.

Sheinbaum, en lugar de reconocer estos problemas, prefirió recitar el guion triunfalista de siempre: “la ciudadanía se expresó libremente”, afirmó. ¿Libremente? ¿Cuándo hubo escasa o nula información para elegir y una evidente falta de interés generalizado?

La trampa de una democracia simulada

Las elecciones judiciales fueron vendidas como una herramienta de empoderamiento popular. En realidad, se trató de un montaje institucional para legitimar el control del aparato judicial desde el poder político. Pocas veces en la historia reciente de México un proceso con tan poca participación ha sido tan celebrado por el Gobierno.

¿A quién representa un juez electo por el 12% del padrón? ¿Qué legitimidad puede tener un sistema que ignora las señales de hastío y desconfianza de su propio pueblo?

Hablando en serio

En un país donde el sistema de justicia ya es visto como corrupto e ineficaz, las elecciones judiciales representaban una oportunidad para reconstruir confianza. Pero lo que se ofreció fue un proceso opaco, sin debate público, con mínima difusión y sospechosamente favorable al oficialismo. Sheinbaum puede llamarlo “histórico”, pero para la mayoría de los mexicanos, simplemente no existió. ¿Hasta cuándo seguiremos aplaudiendo ejercicios de democracia simulada?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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