Internacional
Última hora de la guerra en Irán tras nuevos ataques de EEUU e Israel
Guerra e Irán deja ya más de 500 muertos, represalias en el Golfo y fuerte impacto en los mercados.
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La guerra en Irán entra en una fase cada vez más amplia y peligrosa. La guerra en Irán ya no es solo una ofensiva puntual: es una cadena de ataques, represalias y amenazas que se extiende por Oriente Medio y empieza a golpear la economía global. La guerra en Irán suma ya más de 500 muertos, entre ellos el ayatolá Alí Jamenei, según confirmaron medios oficiales iraníes, y abre un escenario regional que nadie parece controlar del todo.
Estados Unidos e Israel lanzaron nuevas oleadas de bombardeos contra Teherán y otros puntos estratégicos del país. Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la novena oleada de ataques a gran escala. Washington sostiene que la operación busca neutralizar capacidades militares iraníes y forzar un cambio de régimen. Teherán habla de agresión directa y promete una guerra prolongada.
La pregunta ya no es si habrá más ataques. La pregunta es hasta dónde llegará esta escalada.
La guerra en Irán se expande al Golfo y al Líbano
Irán respondió con misiles y drones contra posiciones estadounidenses en Bahréin y otros países del Golfo. Emiratos Árabes Unidos confirmó una oleada de proyectiles balísticos. Hezbolá reivindicó ataques contra la base aérea israelí de Ramat David.
Israel, por su parte, movilizó a 70.000 reservistas y anunció una campaña ofensiva contra Hezbolá que podría durar varios días. El conflicto ya no se limita al territorio iraní. Se multiplica en frentes paralelos.
El estrecho de Ormuz vuelve al centro del tablero. La Guardia Revolucionaria advirtió que podría atacar cualquier barco que lo atraviese. Por esa vía circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
No es un detalle menor.
La guerra en Irán golpea los mercados y la energía
El impacto económico fue inmediato. El precio del gas natural europeo subió más de un 30% en pocas horas. El Ibex 35 perdió la cota de los 17.800 puntos en la apertura y llegó a caer más del 3%.
El Gobierno español aseguró que vigilará los precios para amortiguar el golpe sobre familias y empresas. También estimó que solo el 5% del petróleo y el 2% del gas que llegan a España transitan por Ormuz. Es una cifra que busca tranquilizar.
Aun así, la volatilidad es evidente. Las Bolsas reaccionan al ritmo de los bombardeos.
Sindicatos como CCOO y UGT pidieron al Ejecutivo que convoque a los agentes sociales para analizar el impacto en empleo y producción. Cuando la energía se dispara, el efecto se filtra a cada factura.
División internacional ante la guerra en Irán
La Unión Europea pidió contención y desescalada. Alemania descartó sumarse a la ofensiva. Turquía negó que se hayan producido ataques iraníes contra objetivos estadounidenses en su territorio.
En contraste, el senador republicano Lindsey Graham arremetió contra el Gobierno español por no permitir el uso de las bases de Rota y Morón. En España, Santiago Abascal acusó a Pedro Sánchez de ser “el tonto útil” de regímenes autoritarios.
El conflicto militar se convierte también en munición política interna.
Donald Trump afirmó que Estados Unidos puede “librar guerras eternamente” gracias a sus reservas de munición. Su vicepresidente, JD Vance, matizó que no se trata de una guerra de varios años. Dos mensajes distintos en el mismo tablero.
Irán, a través de su Consejo Supremo de Seguridad Nacional, aseguró que está preparado para una guerra larga. La recomendación de evacuar Teherán muestra el nivel de gravedad.
Nada indica que la tensión vaya a bajar pronto.
Cancelaciones, luto y consecuencias colaterales
Air Europa amplió la cancelación de vuelos a Tel Aviv. Varias actividades del Mobile World Congress en Barcelona fueron suspendidas tras la escalada.
Miles de iraníes salieron a las calles para llorar a Jamenei. El país decretó 40 días de luto oficial. Al mismo tiempo, protestas en Pakistán dejaron al menos dos muertos.
Cada capital vive el conflicto de manera distinta. Pero todas sienten la onda expansiva.
Hablando en serio
Para México y América Latina, la guerra en Irán no es un espectáculo lejano. Un conflicto prolongado en el Golfo afecta precios de energía, inflación y estabilidad financiera. Las economías abiertas dependen de un sistema global que hoy está bajo tensión. Si el estrecho de Ormuz se convierte en campo de batalla permanente, el impacto llegará a los bolsillos de millones de familias. La gran incógnita es si las potencias están midiendo las consecuencias reales de esta escalada o si avanzan a ciegas en una lógica de fuerza. ¿Quién paga el costo final cuando las decisiones se toman a miles de kilómetros de distancia?

