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Videoreportaje: cronología de un caso de violencia vicaria
Les compartimos este reportaje, sobre un caso de violencia y alineación parental ejercida contra un padre, con la esperanza de que lo analicen con espíritu crítico y formen sus propias opiniones fundamentadas en hechos.
La plataforma #CasoVicaria publicó este caso en el que afirman la situación que vive actualmente el Dr. Jesús Luján y sobre el que actualmente estamos desarrollando una serie de reportajes de investigación, con el propósito de esclarecer las verdades de las afirmaciones de unos y otros.
A continuación, les transcribimos el audio:
Jesús Luján vive un infierno provocado por un sistema que permite que una mujer utilice a sus hijos como armas para difamar y agredirlo de todas las formas posibles. En su esfuerzo por protegerlos, Jesús ha soportado durante años en silencio una pesadilla orquestada por su exesposa quien habría manipulado la ley para consumar una venganza personal, pervirtiendo el sistema que debería proteger a todas las mujeres víctimas reales de violencia.
El origen de La pesadilla
Todo comenzó en 2019 cuando Jesús decidió separarse de Alexandra tras años de abusos psicológicos y manipulación. Lo que parecía ser un divorcio más se tornó en una pesadilla cuando Alexandra comprendió que Jesús estaba decidido a rehacer su vida desde ese momento Alexandra no escatimó en sus ataques.
En agosto de 2019 durante una discusión en la que Jesús intentaba proteger a sus hijos y evitar ser golpeado Alexandra lo mordió en el rostro dejándole graves heridas su hijo Alan fue testigo de este brutal ataque y luego lo testificar las cámaras de seguridad capturaron lo ocurrido.
En febrero de 2020 la violencia escaló durante otro altercado Alexandra golpeó severamente a Jesús provocándole un desprendimiento de retina que requirió una operación de urgencia para salvar su visión. Los partes médicos y el testimonio de Testigos avalan esta agresión.
Violencia vicaria, los hijos como armas
Los hijos de Jesús también fueron Víctimas de esta espiral de violencia. Bajo la tutela de su madre sufrieron constantes agresiones psicológicas y manipulaciones.
Alexandra los forzaba a grabar vídeos difamatorios contra su padre y agredía físicamente al mayor si se resistían. En muchas de las discusiones que iniciaba Alexandra de forma arbitraria los hijos estaban presentes y no se limitaba en agredir al padre frente a ellos llevándoselo por delante si trataban de interponerse. Los expuso a situaciones donde los obligaba a desafiar las órdenes judiciales y los derechos de su padre inculcándoles una narrativa de odio y miedo. Los informes psicológicos revelan que estos años de abusos dejaron secuelas graves en los niños traumas profundos marcaban el daño que la violencia de su progenitora causó en ellos.
La intervención de la justicia
La situación se volvió insostenible. Preocupado por la seguridad de sus hijos Jesús acudió a la justicia en 2021 donde los tribunales decidieron otorgarle la custodia y patria potestad reconociendo que era la mejor opción para proteger a los niños.
Alexandra en lugar de acatar la decisión convirtió el fallo en un nuevo frente de batalla presentándose públicamente como una víctima de terrorismo legal y violencia vicaria, sin embargo los tribunales fallaron en todas las ocasiones a favor de los niños. En este punto, para evitar acumular antecedentes penales y no figurar como deudora por la falta de pago de pensión, Alexandra tomó una decisión insólita: concedió la custodia e incluso la patria potestad sobre sus hijos renunciando a sus derechos y obligaciones como madre.
Esta renuncia fue un reflejo de su preocupación por sus aspiraciones mediáticas profesionales y políticas antes que por el bienestar de sus hijos.
La campaña de difamación: «Con ovarios» y el «Frente nacional contra la violencia vicaria»
Alexandra perdió toda opción por la vía legal y decidió lo más fácil en los tiempos que vivimos: pasar a la ofensiva pública.
En 2023 fundó el colectivo digital «Con Ovarios» que bajo el disfraz de ser una organización en defensa de las mujeres tenía un solo objetivo, destruir a Jesús. Este colectivo se conformó con personas cercanas a Alexandra y su propósito era claro, desacreditarlo públicamente.
También fue cofundadora del frente nacional contra la violencia vicaria donde usó la plataforma para construir una narrativa victimista que reforzara su imagen como madre perseguida por un sistema patriarcal. Sin embargo, detrás de esa fachada Alexandra movía los hilos para seguir manipulando la opinión pública contra Jesús.
El apoyo de figuras influyentes y la manipulación mediática
Alexandra no actuaba sola recurrió a sus conexiones con figuras influyentes como Ernestina Godoy y la ministra norma piña para protegerse de posibles investigaciones y mantenerse como una figura pública respetada.
Estas influencias le podrían haber proporcionado acceso a información y procesos judiciales que usaría en su favor y así mantener su posición de víctima. Simultáneamente recurrió a los medios de comunicación y a amigas dentro de ellos.
Periodistas de renombre publicaron artículos que replicaba su narrativa sin prueba alguna. Jesús así fue acusado de ser el «rey del parto inducido» y de cometer violencia obstétrica. Estas acusaciones fueron amplificadas por medios como «animal político» y «El Universal» sin que se realizara una verificación adecuada de los hechos.
Cuando Jesús intentó ejercer su derecho a réplica no se le brindaron las facilidades o directamente se le negó violando su derecho a la defensa y vulnerando el artículo sexto constitucional. Jesús no tuvo más remedio que demandar judicialmente y más de una docena de estos medios fueron condenados debido al daño que estas difamaciones provocaban a los hijos. Alexandra el frente nacional contra la violencia vicaria y el colectivo con ovarios fueron condenados también a acatar una orden restrictiva que les obligaba a dejar de seguir difamando pero Alexandra y sus colectivos no la respetaron.
La guerra contra la profesión
Limitada ahora en su campaña tica personal buscó una solución y se enfocó en destruir la carrera profesional de Jesús. Con ayuda de una persona de confianza de la clínica sustrajo información confidencial y sensible de mujeres atendidas allí que luego utilizó para convencer a ex pacientes de sumarse a denuncias manipuladas, bajo la promesa de grandes beneficios.
¿Recuerdan el colectivo digital Con Ovarios? Pues bien sus fundadoras son precisamente Alexandra y las demandantes amigas o captadas por ella.
Las denuncias no solo dañaron la reputación de Jesús sino que culminaron en múltiples intervenciones en su clínica. En diciembre de 2023 la fiscalía organizó un cateo en busca de unos expedientes que fueron sospechosamente entregados por un desconocido a la recepción del edificio el día anterior. Sin embargo no encontraron nada relevante lo que llevó a que un segundo cateo ocurriera poco después donde de forma casi mágica apareció un maletín con material y medicamentos que nadie reconocía y que no tenía vinculación alguna con la clínica
Pero ¿por qué aparecía de la nada esta supuesta prueba?
La respuesta es más retorcida de lo imaginable: coincidentemente mientras se realizaba el segundo operativo Alexandra denunció la desaparición de su hija, a la que no había intentado ver antes y de la que había renunciado a todos sus derechos de custodia y potestad.
La niña, que se encontraba bajo el cuidado de Jesús, quedó profundamente afectada por el temor de ser secuestrada por la policía durante semanas no pudo dormir sola, aterrorizada ante la idea de ser «secuestrada» por la Policía.
Las secuelas lo que empezó como una batalla legal se ha convertido en una guerra personal que ha impactado cada aspecto de su vida, incluidas las constantes amenazas de muerte, las cuales llegaron hasta a su hogar cuando su hijo, de solo 11 años, fue amenazado telefónicamente
El estrés continuo por la campaña de difamación y las amenazas de muerte hacia su familia afectaron gravemente la salud de Jesús quien sufrió una neuralgia lumbar severa, que empeoró con el tiempo, complicándose con una fractura de columna que lo mantiene actualmente incapacitado.
No podemos seguir de brazos cruzados. Jesús lujan no solo ha sido víctima de una campaña de difamación sino de un sistema que ha sido manipulado en su contra. Las agresiones físicas, las mentiras mediáticas y la manipulación emocional de sus hijos, han destruido su vida personal y profesional.
De confirmarse todas estas acciones, Alexandra habría pervertido el sistema judicial y utilizado a las instituciones que deben proteger a las mujeres para consumar su venganza personal.
Contrastar las fuentes, verificar las afirmaciones y buscar pruebas es el camino del pensamiento crítico. Denunciar estas acciones, y motivar a las personas a que investiguen por su cuenta y compartan solo aquello que pueden confirmar, es la única manera de hacer conciencia sobre este caso que lamentablemente es uno más de miles que existen sin que nadie lo sepa.

