Nacional
Prohíben edificios solo para Airbnb en CDMX
Quedan prohibidos los edificios exclusivos para Airbnb en zonas consideradas de “alta tensión social”
El modelo de turismo exprés, ese que inunda colonias enteras con maletas de ruedas y códigos QR para entrar a vivir por tres noches, acaba de recibir un golpe directo desde el gobierno de la Ciudad de México. La administración de Martí Batres anunció que quedarán prohibidos los edificios exclusivos para Airbnb en zonas consideradas de “alta tensión social”, es decir, donde la gentrificación ya ha sembrado un descontento palpable entre los habitantes.
La palabra clave aquí es “exclusivos”. No se trata de vetar el uso individual de Airbnb CDMX por parte de los vecinos, sino de impedir que empresas inmobiliarias construyan complejos habitacionales pensados únicamente para la renta corta. Ya no más rascacielos llenos de turistas y vacíos de comunidad.
La medida no es nueva en el mundo: Nueva York, Barcelona y Berlín han tomado rutas similares, hartos del encarecimiento de la vivienda y del éxodo de residentes locales. Pero en México, un país con menos músculo para regular y mucho lobby tras bambalinas, que se anuncie esto ya es bastante.
Airbnb CDMX enfrenta restricciones en zonas gentrificadas
La Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la CDMX será la encargada de determinar qué colonias entran en esta nueva categoría de tensión. Y aunque todavía no hay una lista oficial, se espera que incluya nombres como Roma, Condesa, Juárez y Centro Histórico, donde la renta promedio ya es imposible para una familia promedio.
El jefe de Gobierno no se guardó nada: dijo que estas prácticas “desplazan a los habitantes originales” y “desintegran la vida barrial”. Lo dijo así, sin metáforas ni adornos. Algo inusual para el discurso político.
¿Proteger a los vecinos o frenar el mercado?
Aquí empiezan las dudas razonables. ¿El gobierno realmente busca proteger a los residentes o es un intento de controlar un mercado al que no le ha podido sacar tajada? ¿Dónde queda la responsabilidad de los desarrolladores que desde hace años convirtieron la vivienda en activo financiero y no en derecho humano?
Y por otro lado, ¿qué pasa con los pequeños propietarios que dependen del Airbnb CDMX para sobrevivir en una economía sin garantías? La medida no los afecta directamente, pero podría abrir la puerta a regulaciones más amplias.
Airbnb CDMX: una ciudad partida entre anfitriones y exiliados
Si has caminado por las calles de la Roma últimamente, sabrás que cada vez cuesta más oír español. Los cafés son trincheras de laptops, los mercados locales venden más poké bowls que tortillas, y los vecinos de siempre se han ido mudando… más lejos, más caro, más apretados.
Lo que hace el gobierno ahora es declarar la guerra a ese modelo. Pero llega tarde. Porque la ciudad ya no es de todos. Es de quienes pueden pagarla.
Hablando en serio
Lo que está en juego no es sólo el modelo Airbnb CDMX, sino la idea misma de ciudad habitable. ¿Queremos vivir en barrios donde nos conocemos, donde los niños crecen juntos, donde el pan se compra en la misma panadería de siempre? ¿O aceptamos que todo se convierta en un set de filmación para visitantes fugaces?
Regresar el control a las manos de quienes habitan no es una solución mágica, pero es un primer paso. La pregunta es: ¿llegamos a tiempo?

