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Infantino investigado por el Congreso de Estados Unidos por sus vínculos con Trump
El Congreso de EEUU pide explicaciones a Infantino por su relación con Trump.
El Congreso de EEUU pide explicaciones a Infantino por su relación con Trump.
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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino investigado por el Congreso de Estados Unidos, deberá entregar documentos y comparecer ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes para explicar su relación con Donald Trump y su Administración. La solicitud fue presentada por el congresista demócrata Jamie Raskin, quien busca determinar si la cercanía entre ambos derivó en posibles tratos de favor o comprometió la independencia del organismo rector del fútbol mundial.
La petición incluye comunicaciones, regalos, pagos o beneficios concedidos al presidente estadounidense y a personas de su entorno. También reclama los registros de visitantes de la oficina que la FIFA abrió el año pasado en la Torre Trump, en Nueva York.
Raskin exige documentos y una entrevista
El Comité Judicial fijó el 9 de agosto como fecha límite para que la FIFA entregue la documentación solicitada y coordine una entrevista transcrita con Infantino. La comparecencia permitiría al Congreso conocer directamente la naturaleza de los contactos entre el dirigente deportivo y el mandatario estadounidense.
La iniciativa procede de la oposición demócrata, que no cuenta con mayoría en la Cámara de Representantes. Por esa razón, Raskin no tendría capacidad suficiente para obligar por sí solo a Infantino a comparecer si no obtiene respaldo republicano.
La investigación política no equivale a una acusación penal ni demuestra que se haya cometido un delito. Hasta ahora, el Congreso pretende revisar posibles conflictos de interés, decisiones institucionales y beneficios concedidos durante una etapa de estrecha colaboración entre la FIFA y la Casa Blanca.
Una relación reforzada antes y durante el Mundial
La relación entre Infantino y Trump llamó la atención antes del Mundial de 2026. Durante el sorteo del torneo, celebrado en Washington, el presidente recibió el recién creado Premio de la Paz de la FIFA, una distinción cuya creación y entrega fueron cuestionadas por críticos del organismo.
La FIFA también inauguró una oficina en la Torre Trump. La proximidad física con los negocios del presidente estadounidense fue interpretada por sectores opositores como una señal de acercamiento político, aunque la organización no ha reconocido que esa ubicación implicara un intercambio irregular de favores.
Las sospechas aumentaron durante el campeonato. Según la carta enviada por Raskin, Trump llamó en varias ocasiones a Infantino para pedir que se revisara la expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun antes del partido de octavos de final contra Bélgica.
La FIFA terminó levantando la sanción. El cambio provocó cuestionamientos entre selecciones y federaciones, debido a la posibilidad de que una presión política hubiera influido en una decisión deportiva. La investigación deberá establecer si existió una relación entre las llamadas del presidente y la modificación disciplinaria.
La polémica imagen de la final
Trump volvió a aparecer junto a Infantino durante la entrega del trofeo tras la final del Mundial, ganada por España frente a Argentina. Ambos fueron abucheados por parte del público, en una escena que reforzó la percepción de que la FIFA y la Casa Blanca habían construido una relación demasiado estrecha.
Raskin también cuestionó el desempeño institucional de Infantino. En su escrito recuerda que el dirigente llegó a la presidencia de la FIFA con la promesa de romper con la cultura de corrupción y escándalos que había deteriorado la reputación del organismo.
El congresista sostiene que Infantino debilitó los mecanismos internos de control y redujo la capacidad de supervisión de los órganos de ética. La carta recoge la opinión de expertos y de un antiguo integrante del comité de ética, quienes describieron algunas de las prácticas atribuidas a la FIFA como una forma de “soborno legal”.
Los precios del Mundial también están bajo revisión
La petición del Congreso no se limita a la relación personal entre Trump e Infantino. Raskin incluyó en su investigación la política de precios dinámicos aplicada a las entradas del Mundial de 2026.
Ese sistema permitió modificar el precio de las localidades según la demanda. Durante el torneo se registraron incrementos que provocaron críticas de aficionados y autoridades, quienes denunciaron que muchos seguidores quedaron fuera de los estadios debido al encarecimiento de los boletos.
Varios fiscales generales de Estados Unidos ya examinaban la política de venta de entradas. Para los críticos, la combinación entre precios variables, control institucional limitado y vínculos políticos plantea dudas sobre la forma en que la FIFA gestiona un torneo celebrado parcialmente en territorio estadounidense.
El interés del Congreso consiste en determinar si existieron decisiones que beneficiaron a Trump, a sus asociados o a la propia FIFA a cambio de acceso político, respaldo institucional o ventajas comerciales. La documentación solicitada podría aclarar si hubo acuerdos formales, gestiones informales o únicamente una relación pública de conveniencia.
Infantino responde y defiende a la FIFA
Infantino respondió mediante una publicación en Instagram en la que acusó a sus críticos de difundir narrativas falsas. El presidente de la FIFA defendió el éxito del Mundial y rechazó las críticas que, según su posición, intentan deslegitimar el trabajo realizado por la organización.
Su respuesta no resuelve las preguntas planteadas por Raskin. Mientras el dirigente no entregue los documentos o acepte la entrevista, permanecerán abiertas las dudas sobre las llamadas de Trump, el levantamiento de la sanción a Balogun, el premio concedido al presidente y la oficina instalada en la Torre Trump.
Infantino investigado no significa que haya sido declarado responsable de una conducta irregular. La relevancia política del caso reside en que el Congreso estadounidense ha puesto bajo revisión la relación entre una institución deportiva internacional y un presidente con capacidad de influir en la organización de futuros torneos.
La FIFA deberá decidir si coopera con la solicitud demócrata o si cuestiona la legitimidad de la investigación. La transparencia de esa respuesta será determinante para valorar si el organismo puede demostrar independencia o si las decisiones del fútbol mundial están cada vez más condicionadas por relaciones políticas y comerciales.
Pensando en México
El caso de Infantino investigado también interesa a México porque el país participó como sede del Mundial de 2026. Las decisiones de la FIFA afectan a aficionados, gobiernos y empresas vinculadas con el torneo.
La venta de entradas y la independencia de las sanciones deportivas requieren reglas públicas y verificables y aunque una relación cercana con líderes políticos no prueba por sí misma un delito, sí exige rendición de cuentas.
La pregunta es si la FIFA podrá explicar sus decisiones sin refugiarse en la opacidad institucional.

