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FIFA valora sanciones por el comportamiento de Argentina tras perder la final del Mundial
La FIFA revisa agresiones de jugadores argentinos y podría imponer sanciones tras la final.
La FIFA revisa agresiones de jugadores argentinos y podría imponer sanciones tras la final.
Lo que no fue fútbol
La FIFA ya analiza el comportamiento de Argentina tras perder la final del Mundial frente a España. El organismo rector del fútbol internacional recibió los informes del árbitro Slavko Vincic y de los delegados de campo, y designó a un inspector disciplinario para revisar las acciones protagonizadas por varios integrantes de la Albiceleste después del pitido final.
El partido terminó con la victoria española por 1-0 en la prórroga, gracias al gol de Ferran Torres en el minuto 106. La celebración quedó marcada por varios enfrentamientos entre jugadores argentinos y españoles, así como por la actitud de algunos miembros del cuerpo técnico durante los momentos posteriores al encuentro.
La FIFA deberá determinar si esas conductas infringen el Código Disciplinario y si corresponde imponer sanciones individuales o colectivas. El proceso podría tardar entre 15 y 20 días, de acuerdo con los antecedentes y los plazos habituales de los expedientes abiertos a partir de imágenes y reportes arbitrales.
Las agresiones que serán examinadas por la FIFA
El comportamiento de Argentina quedó bajo revisión después de que Nahuel Molina golpeara a Rodri cuando el capitán español corría hacia sus compañeros para celebrar el título. El lateral argentino, que milita en el Atlético de Madrid, habría impactado al centrocampista español en el pecho durante la trifulca que se formó sobre el césped del MetLife Stadium.
Leandro Paredes también quedó señalado por su conducta. El futbolista de Boca Juniors habría agredido primero a Eric García y después a Gavi, quien acudió para defender a su compañero en la selección y en el Barcelona.
El tercer integrante mencionado en los informes es Roberto Fabián Ayala, miembro del cuerpo técnico de Lionel Scaloni. El antiguo defensor argentino habría atacado a Dani Olmo pocos segundos después de que comenzaran los incidentes entre los jugadores de ambos equipos.
La FIFA revisará las imágenes disponibles para establecer el grado de responsabilidad de cada involucrado. También tendrá en cuenta los informes oficiales del árbitro esloveno y de los delegados encargados de supervisar la organización del partido.
Una final marcada por la tensión
El comportamiento de Argentina no comenzó después del encuentro. La final había sido un partido de gran tensión, con un juego físico que provocó numerosas faltas y varias discusiones entre los futbolistas.
Argentina recibió seis tarjetas amarillas y terminó con diez jugadores por la expulsión de Enzo Fernández durante el tiempo añadido de la segunda parte. El centrocampista fue amonestado por segunda vez tras una entrada sobre Pau Cubarsí, una acción que encendió los reclamos de sus compañeros y aumentó la tensión antes de la prórroga.
El árbitro también amonestó a Scaloni durante el tiempo extra. España tuvo dos goles anulados antes del tanto definitivo de Ferran Torres, lo que mantuvo la incertidumbre hasta los últimos minutos.
La selección española dominó el juego y generó más ocasiones. Argentina apenas consiguió rematar entre los tres palos, mientras España acumuló una veintena de disparos, doce de ellos dirigidos a la portería defendida por Emiliano Martínez.
El desenlace dejó a la Albiceleste sin capacidad de reacción. La expulsión de Fernández y las lesiones de Lisandro Martínez y Cristian Romero habían reducido sus opciones defensivas. Cuando llegó el gol español, el equipo argentino quedó obligado a adelantar sus líneas, pero no encontró una respuesta ofensiva clara.
El precedente de Luis Suárez
La FIFA cuenta con antecedentes de sanciones impuestas después de revisar imágenes que no fueron observadas o castigadas por el árbitro durante el partido. El caso más recordado es el de Luis Suárez en el Mundial de Brasil 2014.
El delantero uruguayo mordió al italiano Giorgio Chiellini durante un encuentro de la fase de grupos. El árbitro no sancionó la acción en el campo, pero la FIFA abrió un expediente pocas horas después y revisó las imágenes disponibles.
Dos días más tarde, el organismo impuso a Suárez una suspensión de nueve partidos con la selección uruguaya, una inhabilitación de cuatro meses para cualquier actividad relacionada con el fútbol y una multa económica de 82.000 euros.

La gravedad de la sanción también se explicó por los antecedentes del delantero, que ya había protagonizado episodios similares en el Ajax y el Liverpool. La FIFA podría valorar ahora la naturaleza de las agresiones, el número de personas implicadas y el contexto en que ocurrieron.
El comportamiento de Argentina será analizado de forma individual, aunque el organismo también podría estudiar si existió una conducta colectiva contraria a los principios de respeto y juego limpio.
Las posibles consecuencias deportivas
Las sanciones podrían incluir partidos de suspensión con la selección, multas económicas y restricciones para participar en actividades oficiales. Si alguno de los jugadores investigados tiene compromisos próximos con sus clubes, la FIFA deberá determinar el alcance exacto de las medidas y las competiciones afectadas.
También existe la posibilidad de que el expediente se limite a los futbolistas y al integrante del cuerpo técnico señalados en los informes. La responsabilidad de la Asociación del Fútbol Argentino dependerá de si el organismo disciplinario considera que hubo fallos en la conducta de la delegación o incumplimientos de las obligaciones previstas para los equipos.
La FIFA no ha anunciado todavía una sanción ni ha establecido una fecha definitiva para comunicar su decisión. El inspector disciplinario tendrá que reunir las pruebas, evaluar los informes y presentar una propuesta al órgano competente.
Para Argentina, el expediente llega después de una final perdida y de una actuación que ya había generado críticas por la dureza del juego. La selección abandonó el torneo con una derrota ajustada, pero la imagen de los enfrentamientos posteriores amenaza con convertirse en uno de los recuerdos más duraderos de su participación.
Una derrota eclipsada por el conflicto
El comportamiento de Argentina tras la final ha desplazado parte de la discusión deportiva. España se proclamó campeona del mundo por segunda vez, Rodri fue una de las figuras del torneo y Ferran Torres quedó asociado al gol decisivo, pero la celebración quedó rodeada por una escena de violencia que la FIFA no quiere dejar sin respuesta.
La resolución del expediente servirá para establecer si los hechos fueron considerados simples incidentes de tensión o si constituyeron infracciones graves. También pondrá a prueba la capacidad del organismo para aplicar sus propias normas cuando los protagonistas pertenecen a una selección de enorme peso internacional.
El comportamiento de Argentina ya forma parte del debate sobre la final. La decisión de la FIFA determinará si ese episodio termina con sanciones concretas o si queda reducido a una controversia más dentro de un Mundial marcado por las polémicas arbitrales, disciplinarias y organizativas.
Pensando en México
La investigación muestra que la FIFA puede actuar incluso cuando el árbitro no sanciona todos los incidentes durante el partido.
Las imágenes posteriores pueden convertirse en pruebas suficientes para abrir expedientes disciplinarios.
México debe observar el caso porque cualquier selección de la región puede enfrentar procedimientos similares.
El fútbol necesita que la rivalidad no se transforme en justificación para la violencia.
¿La FIFA aplicará el mismo criterio cuando los implicados pertenezcan a selecciones con menor peso internacional?

