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Cuauhtémoc Blanco tenía en la nómina municipal de Cuernavaca al líder criminal «La Tripa»

La Tripa apareció en la nómina municipal de Cuernavaca durante la gestión de Cuauhtémoc Blanco

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Cuauhtémoc Blanco tenía en la nómina municipal de Cuernavaca al líder criminal «La Tripa»

La Tripa apareció en la nómina municipal de Cuernavaca durante la gestión de Cuauhtémoc Blanco y el caso reabre dudas sobre la infiltración criminal.

La Tripa volvió a colocar el nombre de Cuauhtémoc Blanco en el centro de una historia incómoda para Morelos. El actual alcalde de Cuernavaca confirmó que Homero Figueroa Meza, alias La Tripa, sí apareció en la nómina municipal durante la administración del exfutbolista, cuando este gobernó la capital morelense. El dato no prueba por sí solo una relación criminal directa, pero sí reabre preguntas serias sobre el nivel de penetración del crimen en estructuras públicas que ya estaban bajo sospecha desde hace años.

La confirmación señala que La Tripa figuró como trabajador del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca, el SAPAC, durante la gestión municipal de Blanco. La revelación llega apenas después de la detención de Figueroa en Puebla, donde autoridades federales lo identificaron como presunto líder del Comando Tlahuica, una organización criminal con presencia en Morelos y señalamientos por homicidios, extorsión y narcomenudeo.

El problema no es menor. Porque aquí ya no se habla solo de una vieja fotografía comprometedora o de rumores de pasillo. Se habla de registros administrativos. De pagos. De presencia formal en una estructura pública. Y eso cambia el tono del asunto.

La Tripa pasó por el SAPAC durante la gestión municipal de Cuauhtémoc Blanco

La información confirmada por autoridades municipales sostiene que La Tripa trabajó en el SAPAC, un organismo clave para la operación cotidiana de la ciudad.

Ese detalle importa porque muestra que su presencia no se habría limitado a una relación informal con actores políticos o a una cercanía circunstancial. Su nombre apareció dentro del aparato municipal. Eso no significa, por sí mismo, que Cuauhtémoc Blanco lo conociera personalmente o supiera el alcance criminal que después se le atribuye. Lo que sí significa es que alguien lo colocó ahí, alguien lo mantuvo ahí y nadie detectó, o nadie quiso detectar, el problema a tiempo.

Milenio ya había señalado, tras su captura, que Homero Figueroa habría fungido como asesor jurídico dentro del organismo operador de agua cuando Blanco encabezaba el ayuntamiento. Ahora el dato deja de ser una versión difusa y pasa a estar respaldado por una confirmación institucional.

La Tripa revive una historia que Cuauhtémoc Blanco nunca logró sacudirse

El caso no nace de cero. Desde hace años, Cuauhtémoc Blanco arrastra cuestionamientos por la famosa fotografía en la que apareció junto a varios personajes señalados por presuntos vínculos criminales en Morelos.

La detención reciente de La Tripa, el último de los retratados que seguía prófugo o fuera del radar judicial, volvió a encender esa imagen como símbolo político. El País recordó que Figueroa era uno de los integrantes de aquella foto que marcó durante años la trayectoria del exalcalde y exgobernador. El Universal también retomó ese antecedente tras la captura del presunto líder criminal.

La diferencia es que ahora no solo existe una imagen incómoda. Ahora aparece un registro de nómina. Y ese salto complica mucho más cualquier intento de reducir el tema a simple coincidencia o a una campaña de desgaste político.

La Tripa exhibe otra vez la fragilidad institucional de Cuernavaca

El fondo del asunto no es solo Cuauhtémoc Blanco. Es Cuernavaca. Es Morelos. Es la facilidad con la que perfiles hoy vinculados al crimen organizado pueden cruzar la puerta de una institución pública y quedar registrados como parte del aparato municipal.

Ese punto resulta especialmente grave en una entidad que lleva años arrastrando acusaciones de captura institucional, impunidad local y mezcla turbia entre poder político, policías y grupos criminales. Cuando un presunto líder delictivo aparece en la nómina de una dependencia pública, la pregunta ya no es únicamente quién firmó su ingreso. La pregunta es cuántos filtros fallaron al mismo tiempo. O cuántos ni siquiera existían.

También conviene no dar el salto fácil hacia una afirmación no probada. Hasta ahora, lo confirmado es la existencia de La Tripa en la nómina municipal y su posterior identificación como presunto líder criminal. No hay, en las fuentes revisadas, una resolución judicial que establezca que Cuauhtémoc Blanco ordenó su contratación o participó en una red criminal con él. Ese matiz importa. Porque el periodismo serio no rellena huecos con ganas.

La Tripa deja una pregunta política que Cuauhtémoc Blanco no podrá esquivar

El exfutbolista convertido en figura política ha sorteado muchas crisis a base de capital simbólico, lealtades partidistas y una mezcla curiosa de popularidad residual y blindaje político.

Pero este episodio le pega en un punto mucho más sensible. Porque ya no es solo una polémica de imagen. Es una señal documentada de que una persona hoy señalada como jefe criminal tuvo presencia formal en su administración municipal.

En otras palabras: aunque no exista todavía una prueba de complicidad personal, el episodio sí golpea la narrativa de desconocimiento total. Y vuelve a colocar sobre la mesa una duda vieja, áspera y bastante lógica: si ese tipo de perfiles pudo entrar al aparato municipal, ¿qué tan profunda era realmente la infiltración?

Hablando en serio

Para México este caso toca una fibra conocida y bastante corrosiva. La ciudadanía ya no se escandaliza tanto al escuchar que un presunto criminal estuvo cerca del poder. Lo inquietante es que empieza a parecer normal. Ese es el verdadero deterioro.

Cuando un nombre vinculado después al crimen aparece en una nómina pública, no basta con decir que “se investigará” o que “no se sabía”. El problema no es solo penal. También es institucional. Y en un país donde tantas administraciones locales operan con controles débiles, el caso de La Tripa funciona como espejo incómodo de algo más grande.

La pregunta no es únicamente qué sabía Cuauhtémoc Blanco. La pregunta es cuántos gobiernos municipales en México siguen cargando dentro de su estructura nombres que nadie quiere revisar hasta que estalla el escándalo.

¿De verdad se trata de casos aislados o estamos viendo apenas la parte visible de una infiltración mucho más extendida?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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