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Fujimori recupera la ventaja gracias al voto exterior y aprieta las elecciones en Perú

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Fujimori recupera la ventaja gracias al voto exterior y aprieta las elecciones en Perú

Fujimori recupera la ventaja gracias al voto exterior y mantiene en suspenso unas elecciones peruanas marcadas por una diferencia mínima.

La candidata conservadora Fujimori ha vuelto a colocarse por delante de Roberto Sánchez en una de las elecciones más ajustadas que recuerda Perú en las últimas décadas. El giro se produjo gracias al avance del escrutinio del voto emitido por los peruanos residentes en el extranjero, un factor que está resultando decisivo para inclinar una contienda que durante varios días pareció favorecer al candidato progresista. La diferencia sigue siendo mínima y las autoridades electorales mantienen abierto el conteo de actas observadas y recursos pendientes.

La situación mantiene al país en una incertidumbre política poco habitual. Con millones de votos ya contabilizados, la distancia entre ambos candidatos continúa siendo tan estrecha que cualquier actualización puede alterar nuevamente el resultado.

Fujimori encuentra en el voto exterior su principal aliado

Durante gran parte de la jornada anterior, Roberto Sánchez aparecía con ligeras ventajas en varios reportes preliminares. La situación cambió conforme comenzaron a incorporarse más sufragios procedentes del extranjero.

Históricamente, el voto exterior ha mostrado una inclinación más favorable hacia candidaturas de centroderecha y conservadoras. En esta ocasión la tendencia parece repetirse. Los resultados procedentes de Estados Unidos, España, Chile y otros países con importantes comunidades peruanas han permitido que Fujimori revierta la desventaja acumulada durante los primeros conteos.

La situación vuelve a demostrar el enorme peso político de una diáspora peruana que supera ampliamente los tres millones de personas repartidas por distintos continentes.

Fujimori y Sánchez mantienen dividido al país

Las elecciones han dejado una fotografía muy fragmentada del electorado peruano.

Mientras Sánchez logró consolidar apoyos importantes en sectores urbanos populares y regiones donde el descontento con la clase política tradicional sigue siendo elevado, Fujimori ha conservado una base electoral sólida entre votantes que priorizan estabilidad económica, seguridad y una posición más crítica frente a la izquierda latinoamericana.

El resultado es un país prácticamente dividido en dos bloques de tamaño similar.

Esa polarización explica por qué cada décima porcentual adquiere una relevancia extraordinaria y por qué cualquier declaración de victoria anticipada podría terminar generando tensiones innecesarias.

Fujimori afronta una remontada que todavía no garantiza la presidencia

Aunque la candidata aparece nuevamente en cabeza, la elección está lejos de considerarse resuelta.

Las autoridades electorales continúan revisando actas observadas, impugnaciones y votos procedentes de algunas circunscripciones que todavía no han sido incorporadas al cómputo definitivo.

La experiencia reciente en Perú aconseja prudencia. En procesos anteriores, diferencias aparentemente definitivas terminaron reduciéndose o modificándose tras la revisión completa de documentación electoral.

Por esa razón, tanto los equipos de campaña como los observadores internacionales han evitado hablar de un resultado irreversible.

Fujimori vuelve a colocar al fujimorismo cerca del poder

El posible regreso del fujimorismo al Palacio de Gobierno constituye uno de los aspectos más relevantes de esta elección.

La figura de Keiko Fujimori sigue generando fuertes divisiones. Para sus seguidores representa una opción de estabilidad y experiencia política. Para sus detractores simboliza la continuidad de un proyecto asociado a las controversias que acompañaron al gobierno de Alberto Fujimori y a diversas investigaciones judiciales desarrolladas durante los últimos años.

Esa dualidad explica por qué la candidata despierta adhesiones intensas y rechazos igualmente contundentes.

Si finalmente confirma la victoria, Perú volverá a abrir un debate que parecía lejos de resolverse: el papel que el legado fujimorista sigue desempeñando en la política nacional tres décadas después de alcanzar el poder.

Fujimori y el desafío de gobernar un país polarizado

Más allá del resultado final, la elección deja un mensaje claro.

Ninguno de los dos proyectos políticos ha conseguido imponerse de forma contundente. El próximo presidente tendrá que gobernar un país dividido, con instituciones debilitadas por años de crisis políticas, presidentes destituidos, investigaciones de corrupción y una ciudadanía cada vez más desconfiada de la clase dirigente.

La estrecha diferencia entre ambos candidatos refleja precisamente esa fragmentación.

Quien llegue al poder heredará una victoria ajustada y una oposición con suficiente respaldo social para mantener una fuerte capacidad de presión.

Hablando en serio

Perú vuelve a enfrentarse a uno de sus problemas recurrentes: la dificultad para construir consensos mínimos después de unas elecciones. La diferencia entre candidatos es tan reducida que prácticamente la mitad del país se sentirá poco representada por quien finalmente asuma la presidencia.

La incertidumbre electoral también revela algo más profundo. Después de años de crisis institucional, destituciones presidenciales y enfrentamientos permanentes entre Ejecutivo y Congreso, buena parte de los peruanos parece votar más contra un adversario que a favor de un proyecto político.

Eso complica cualquier intento de gobernabilidad.

La pregunta ahora no es únicamente quién ganará las elecciones. La verdadera incógnita es si el próximo presidente será capaz de unir a un país que lleva años funcionando como dos países distintos.

¿Podrá el vencedor gobernar con legitimidad suficiente o Perú se encamina hacia otro periodo de confrontación política permanente?

Este contenido ha sido creado por DiarioYa gracias a la información de agencia EFE

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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