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Las cifras ya ascienden a 3.535 muertos y más de 17.300 personas sin hogar tras los terremotos en Venezuela

Más de 3.535 muertos y 17.300 personas sin hogar dejan los terremotos que golpearon Venezuela.

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Las cifras ya ascienden a 3.535 muertos y más de 17.300 personas sin hogar tras los terremotos en Venezuela

Los terremotos en Venezuela ya dejaron 3.535 muertos, 16.740 heridos y más de 17.300 personas sin hogar, según los balances difundidos por autoridades venezolanas y recogidos por medios internacionales. La tragedia, ocurrida el 24 de junio, sigue abierta doce días después, con casi mil réplicas registradas y una pregunta incómoda sobre la mesa: cuánto de esta devastación era inevitable y cuánto dependerá ahora de la respuesta del Estado.

Los terremotos en Venezuela dejan una cifra que aún puede cambiar

El último balance elevó la cifra de fallecidos a 3.535 y situó los heridos en 16.740. No se informó una cifra actualizada de desaparecidos en ese reporte, un vacío que pesa tanto como los números oficiales.

España confirmó 35 ciudadanos fallecidos, 140 desaparecidos y 11 localizados bajo los escombros, según el Ministerio de Asuntos Exteriores. Ese dato coloca la tragedia también en el radar internacional, no solo como desastre nacional venezolano.

Las autoridades venezolanas hablan ya de la peor catástrofe natural registrada en el país durante el último siglo. La frase impresiona, pero también obliga a mirar la capacidad real de respuesta: rescatar, alojar, alimentar, curar y reconstruir no caben en un comunicado.

Casi mil réplicas mantienen viva la amenaza

Tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, el Gobierno reportó 995 réplicas. Funvisis informó más de una decena de movimientos en las últimas 24 horas, con magnitudes entre 3,2 y 2,5.

Eso significa que la emergencia no terminó cuando pasó el primer golpe. La tierra sigue moviéndose, los edificios dañados siguen bajo tensión y miles de familias viven entre el miedo, la intemperie y la incertidumbre.

Más de 17.300 personas sin hogar

La dimensión de la crisis humanitaria también queda reflejada en el número de desplazados. Desde el 24 de junio, más de 17.300 personas perdieron sus viviendas y, de ellas, 10.702 permanecen alojadas en 79 campamentos temporales habilitados por las autoridades.

El balance estructural tampoco deja margen para el optimismo. Al menos 856 edificios resultaron dañados y 190 colapsaron completamente, una cifra que anticipa meses, e incluso años, de reconstrucción. Recuperar viviendas, escuelas, hospitales y servicios básicos será un desafío tan complejo como el propio rescate.

Mientras tanto, la vida cotidiana sigue suspendida para miles de familias que dependen de la ayuda humanitaria y de unos servicios públicos sometidos a una enorme presión.

Vigilias y una nueva unidad militar para emergencias

Las ciudades venezolanas continúan rindiendo homenaje a las víctimas. Durante las últimas horas se celebraron vigilias en Caracas y Maracaibo, donde estudiantes, familiares, activistas y ciudadanos se reunieron para recordar a quienes perdieron la vida.

En Caracas, el acto tuvo lugar en una plaza de la Universidad Central de Venezuela. En Maracaibo se organizaron dos ceremonias, una en una iglesia y otra en uno de los principales centros de acopio instalados para distribuir ayuda a los damnificados.

En paralelo, la presidenta encargada anunció la creación de una unidad militar especializada para responder a futuras catástrofes naturales. La nueva fuerza tendrá como misión intervenir en situaciones de emergencia derivadas de terremotos, inundaciones y otros desastres, una decisión que refleja el impacto que ha tenido esta tragedia sobre las capacidades de respuesta del Estado.

La medida plantea también un debate que probablemente continuará cuando termine la emergencia inmediata. No basta con reaccionar cuando ocurre un desastre. La prevención, la planificación urbana, la calidad de las construcciones y la preparación de los sistemas de protección civil suelen determinar cuántas vidas se pierden cuando la naturaleza golpea con esa intensidad.

Del rescate a la reconstrucción

Con el paso de los días, el trabajo de los equipos de emergencia ha comenzado a cambiar de objetivo. En numerosos puntos las labores de búsqueda han dado paso a la recuperación de cuerpos y a la evaluación de daños estructurales.

Uno de los ejemplos más representativos fue el edificio Rita, en la urbanización San Bernardino de Caracas. El Cuerpo de Bomberos y Protección Civil dieron por concluidas las operaciones de rescate tras confirmar un balance definitivo de 31 personas fallecidas y seis rescatadas con vida.

Cada operación que concluye simboliza el cierre de una esperanza para unas familias y el comienzo de otra etapa marcada por el duelo. Paralelamente, las autoridades deberán afrontar la reconstrucción de cientos de inmuebles dañados y la reubicación de miles de personas que, por ahora, desconocen cuándo podrán regresar a una vivienda estable.

Pensando en México

Venezuela vuelve a recordar que ningún país está completamente preparado para afrontar un gran terremoto. Para México, donde los sismos forman parte de la memoria colectiva, esta tragedia representa también una oportunidad para revisar protocolos, reforzar normas de construcción y evaluar la capacidad real de respuesta ante una emergencia de gran magnitud.

Los terremotos no distinguen fronteras ni ideologías. Lo que sí cambia el desenlace es la preparación previa, la rapidez de reacción y la transparencia con la que se gestione la crisis una vez ocurre.

La reconstrucción venezolana será observada durante meses por otros países de América Latina que comparten riesgos sísmicos similares.

¿Está México realmente preparado para responder a una catástrofe de una magnitud comparable?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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