Economía
Frutas, verduras y carne aumentan su precio casi un 20%
El aumento de precios golpea el bolsillo y preocupa a las familias.
El aumento de precios en frutas, verduras y carne vuelve a poner en aprietos a millones de hogares mexicanos. Según el más reciente informe del INEGI, la inflación alimentaria se aceleró en las últimas semanas, con incrementos de hasta un 19.6% en productos básicos como jitomate, cebolla, plátano y carne de res. El repunte ocurre justo cuando el Gobierno presumía una desaceleración general de la inflación nacional, lo que ha generado dudas sobre la efectividad de sus estrategias para contener el costo de la canasta básica.
Los consumidores lo notan en el mercado: un kilo de jitomate que costaba 20 pesos en septiembre ahora ronda los 30; la cebolla, que había bajado durante el verano, se disparó un 40% en algunas regiones del país. Mientras tanto, las carnes rojas y el pollo se mantienen en una tendencia ascendente por los costos de transporte, la sequía y la escasez de alimento para ganado.
Aumento de precios: un golpe directo al bolsillo
El aumento de precios afecta especialmente a las familias de ingresos bajos, que destinan más del 40% de su gasto mensual a alimentos. En estados como Oaxaca, Guerrero y Veracruz, los mercados reportan incrementos semanales en frutas de temporada. Los productores señalan que los costos de transporte y combustibles son el principal factor detrás del alza, seguido de los efectos climáticos que dañaron cosechas en septiembre y octubre.
El Banco de México advirtió en su último reporte que el componente no subyacente —que incluye frutas, verduras y energéticos— sigue siendo el más volátil y difícil de controlar. Pese a ello, el Gobierno federal mantiene su previsión de cerrar el año con una inflación general cercana al 4%, aunque los analistas del sector privado anticipan que los alimentos podrían seguir aumentando hasta principios de 2026.
Frutas y verduras, las más afectadas por el clima y la logística
Los efectos del huracán “Alberto” y las olas de calor que golpearon el centro y norte del país provocaron pérdidas considerables en cultivos de jitomate, calabaza, pepino y plátano. El aumento de precios también se explica por la reducción en la superficie de siembra ante la falta de agua. Productores de Sinaloa y Guanajuato confirmaron que parte de sus cosechas se perdió por la escasez de riego y los altos costos del fertilizante importado.
En el caso de la carne, la sequía y los precios del maíz y la soya —ingredientes esenciales para el alimento animal— generaron una presión constante sobre el mercado. Las cadenas de autoservicio han comenzado a sustituir proveedores para mantener precios competitivos, aunque los consumidores ya notan diferencias en la calidad de los productos.
El Gobierno insiste en que el alza es temporal
Desde Palacio Nacional, la Secretaría de Economía pidió calma y aseguró que el aumento de precios es “transitorio”. Afirmó que los programas de apoyo a productores y el plan antiinflacionario permitirán estabilizar los costos en las próximas semanas. Sin embargo, economistas advierten que los esfuerzos han sido insuficientes y carecen de coordinación.
En redes sociales, usuarios denunciaron que los mercados locales ofrecen precios hasta un 25% más altos que los reportados oficialmente por Profeco. Las imágenes de tianguis vacíos y carritos medio llenos se han vuelto virales, simbolizando una realidad que los datos oficiales no logran disimular.
Hablando en serio
El aumento de precios en los alimentos no solo refleja una crisis económica, sino un problema estructural: México depende cada vez más de las importaciones para alimentar a su población. Si los pequeños productores siguen abandonando el campo y las políticas públicas se quedan en anuncios, la próxima subida no será del 20%, sino del hambre misma. ¿Hasta cuándo se podrá sostener una economía que deja fuera de la mesa lo más básico?

