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El País contra Jesús Luján: difamación disfrazada de periodismo

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El País contra Jesús Luján: difamación disfrazada de periodismo

El diario El País ha decidido sumarse a una campaña que, lejos de buscar justicia, huele a venganza con fines personales y políticos. En su artículo del 11 de febrero de 2025, titulado “La huida hacia adelante del doctor Jesús Luján”, el medio abandona cualquier intento de imparcialidad y se convierte en juez y verdugo de un médico que aún no ha sido condenado, pero sí linchado públicamente.

Desde el primer párrafo, el texto presenta a Jesús Luján como “prófugo”, omitiendo que su defensa ha promovido recursos legales y medidas de protección por amenazas y hostigamiento. El artículo se alimenta exclusivamente de fuentes afines a los colectivos feministas y periodistas vinculados directamente con la ex esposa del doctor, Alexandra Volin. Ningún dato objetivo. Ninguna prueba documental. Sólo afirmaciones repetidas en eco por quienes tienen intereses personales en el derrumbe de su reputación.

Quizás sea porque las «fuentes» originales de tales afirmaciones han sido condenadas por difamar repetida y alevosamente al doctor, contaminando el justo y debido proceso legal y, en este punto, solo les queda utilizar intermediarios para seguir con su carrera de desacreditación.

Jesús Luján difamación amplificada por medios afines a una agenda

No es un secreto que detrás de las denuncias contra el Dr. Luján hay un patrón: todas llegan tras su divorcio, tras el que su exesposa se convirtió convenientemente en fundadora del colectivo “Con Ovarios” y figura activa en campañas contra la “violencia vicaria”. El artículo de El País no menciona que esta mujer perdió la custodia de sus hijos por actos graves de alienación parental (violencia y manipulación contra sus hijos) y que su intento de recuperar privilegios familiares fracasó en los tribunales. Ahora, su estrategia es otra: dañar la carrera médica de Luján y dinamitar su imagen pública.

Los medios han sido su herramienta más eficaz. Y El País se ha prestado al juego.

El texto cita a activistas como Marcela Nochebuena —quien apodó a Luján “el rey del parto inducido” en Animal Político— sin mencionar que ha sido denunciada por difamación y omisión de pruebas exculpatorias. La narrativa se construye así: no se verifica, no se contrasta, sólo se repite.

Jesús Luján difamación ignorando las pruebas que lo exoneran

Lo más grave es lo que no dice el artículo. No menciona que varias de las denunciantes han presentado testimonios con fechas alteradas, documentos médicos manipulados o incluso historias reinterpretadas años después de recibir atención médica satisfactoria. No informa que muchas de esas mujeres nunca fueron pacientes directas de Luján o que sus denuncias llegaron tras convocatorias abiertas por colectivos afines a Alexandra.

Tampoco menciona que algunas órdenes de aprehensión han sido suspendidas por jueces federales por carecer de sustento legal. Ni que el Dr. Luján ha denunciado públicamente —con pruebas en mano— la campaña de acoso judicial y mediático en su contra. Pero eso no encaja en el guion que el medio ha decidido seguir.

Jesús Luján difamación disfrazada de “búsqueda de justicia”

Lo que se vende como un reportaje es en realidad una columna de opinión disfrazada. No hay equilibrio informativo. No hay respeto por la presunción de inocencia. No hay voluntad de escuchar la otra versión. Sólo hay una consigna: reforzar el mito de un villano que, en realidad, ha sido blanco de una persecución que mezcla despecho, oportunismo y manipulación mediática.

Este no es un caso de justicia, es un caso de fabricación de culpables.

Jesús Luján difamación: detrás hay intereses, no justicia

Lo que está en juego no es solo la imagen de un médico. Es el uso de causas legítimas, como la violencia obstétrica, para fines personales, políticos o ideológicos. Cuando una disputa familiar se convierte en cruzada feminista mediática, la verdad pasa a segundo plano.

Alexandra Volin no solo creó un colectivo, creó un relato. Y lo vendió. Y lo siguen comprando medios sin rigor, que repiten lo que conviene a una causa, no a la justicia. La operación es clara: dañar la vida profesional del doctor para presionarlo en lo familiar y lo patrimonial.

Y ¿ahora que los jueces son «elegidos» por Morena?

Imaginemos un escenario no tan lejano: con una Suprema Corte ocupada por jueces afines a Morena —producto de unas elecciones marcadas por el abstencionismo, la desinformación y serias dudas sobre su transparencia—, casos como el de Jesús Luján podrían volverse terreno fértil para condenas ejemplares, no basadas en evidencia, sino en narrativa política.

En este contexto, cualquier hombre acusado mediáticamente podría enfrentar un sistema judicial aún más hostil, dispuesto a validar agendas identitarias por encima del debido proceso. La justicia dejaría de ser ciega y se convertiría en militante, aplastando las defensas legítimas bajo el peso de intereses ideológicos.

Hablando en serio

Cuando los medios como El País renuncian a contrastar fuentes y se alinean con agendas políticas o personales, el ciudadano común pierde el derecho a informarse con libertad. En México, donde la difamación puede arruinar vidas antes de que hable un juez, este tipo de artículos no sólo ensucian el periodismo: amenazan el Estado de Derecho. ¿Cuántos hombres más deberán probar su inocencia tras ser condenados en redes sociales?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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