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Reducción de un 32% de homicidios en México: ¿realidad o truco estadístico?

Reducción de homicidios en México genera dudas sobre si refleja una mejora real

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Reducción de un 32% de homicidios en México: ¿realidad o truco estadístico?

La reducción de homicidios en México se ha convertido en el principal argumento de éxito del primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum. Según datos oficiales, los asesinatos dolosos cayeron un 32 %, una cifra que suena esperanzadora… pero también sospechosamente redonda. Porque en México, cada vez que los números bajan, surgen las dudas: ¿mejoró realmente la seguridad o solo cambió la forma de medirla?

Las cifras que respaldan el discurso oficial

El dato de la reducción de homicidios en México proviene del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). En su reporte, el promedio diario de homicidios bajó de casi 87 casos en septiembre de 2024 a poco más de 59 en agosto de 2025. Una diferencia que el gobierno traduce en “27 homicidios menos al día” y celebra como un logro histórico.

No es un cálculo improvisado: medios como La Jornada, Milenio y ContraRéplica lo han difundido como un hecho verificado. Además, el gobierno subraya que esta tendencia descendente es general y que varios estados replican la mejora con porcentajes similares.

Pero, como siempre, la pregunta incómoda está en el aire: ¿esas cifras reflejan vidas salvadas o expedientes reclasificados?

Los números pueden decir lo que el poder necesita

México tiene una larga historia de datos moldeables. Si un homicidio se clasifica como “culposo” (accidental) en vez de “doloso” (intencional), desaparece del conteo que mide la violencia. Y basta un cambio en los protocolos internos de las fiscalías estatales para modificar el resultado nacional.

Algunos especialistas recuerdan que en 2015 se aprobó un nuevo instrumento metodológico —el CNSP/38/15— que ya alteró las estadísticas de homicidio. Cada vez que cambian los criterios o los sistemas de reporte, los números fluctúan sin que eso signifique necesariamente un cambio real en las calles.

El problema se agrava cuando algunas fiscalías, por rezago o conveniencia política, dejan casos fuera de los informes mensuales. Un expediente sin clasificar puede convertirse, temporalmente, en “homicidio no contado”. Y si los reportes nacionales se cierran antes de que esos casos se actualicen, el efecto inmediato es una reducción aparente.

El espejismo del promedio nacional

Hablar de una reducción de homicidios en México puede ser engañoso si no se mira la letra pequeña. La caída no es uniforme: mientras algunas entidades reportan avances notables, otras siguen atrapadas en ciclos de violencia o manipulación estadística.

La media nacional, entonces, puede esconder el verdadero mapa de la inseguridad. En estados donde el control institucional es débil o la transparencia limitada, las cifras oficiales valen tanto como la confianza en quien las entrega. Y esa confianza, en materia de seguridad, no se gana con PowerPoints.

Hablando en serio

Más allá del triunfalismo, el dato de la reducción de homicidios en México debería servir para abrir una discusión profunda sobre cómo medimos la violencia. Si el éxito depende de cambiar la contabilidad más que la realidad, corremos el riesgo de normalizar la manipulación como política pública.

Lo que está en juego no son solo estadísticas, sino la credibilidad de las instituciones que las producen. Y la pregunta final es inevitable: ¿cuántas veces más tendrá que “bajar” el número para que realmente baje la violencia?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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