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El repunte de la tos ferina pone en alerta la salud de los menores en México

El aumento de contagios preocupa por el impacto que puede tener en bebés y niños.

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El repunte de la tos ferina pone en alerta la salud de los menores en México

El aumento de contagios preocupa por el impacto que puede tener en bebés y niños.

La tos ferina vuelve a encender las alertas sanitarias en México. El incremento de casos registrado durante los últimos meses ha puesto el foco en una enfermedad que, aunque prevenible mediante vacunación, puede representar un riesgo grave para bebés y niños pequeños, especialmente aquellos que aún no completan sus esquemas de inmunización.

Autoridades sanitarias y especialistas coinciden en que la principal preocupación no radica únicamente en el aumento de contagios, sino en las complicaciones que la enfermedad puede provocar en los sectores más vulnerables de la población. Los menores de un año continúan siendo el grupo con mayor riesgo de hospitalización y de desarrollar cuadros severos.

La situación ha impulsado nuevos llamados para reforzar la vacunación infantil y mantener la vigilancia epidemiológica en distintas entidades del país. Aunque México cuenta con programas de inmunización establecidos desde hace décadas, los especialistas advierten que cualquier disminución en las coberturas puede abrir espacios para el resurgimiento de enfermedades que parecían controladas.

Una enfermedad altamente contagiosa

La tos ferina es una infección respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis. Se transmite principalmente a través de gotas expulsadas al toser, estornudar o hablar, lo que facilita su propagación en hogares, escuelas y espacios cerrados.

En sus primeras etapas, los síntomas pueden confundirse con un resfriado común. Congestión nasal, fiebre leve y malestar general suelen aparecer antes de que se desarrollen los episodios característicos de tos intensa.

Ese parecido con otras enfermedades respiratorias dificulta en ocasiones una detección temprana. Cuando la infección avanza, los ataques de tos pueden volverse frecuentes y prolongados, afectando especialmente a los menores de edad.

Los especialistas señalan que la identificación rápida de síntomas resulta clave para evitar cadenas de transmisión dentro de las familias y comunidades.

Los bebés enfrentan el mayor peligro

El principal motivo de preocupación por la tos ferina se encuentra en los riesgos que implica para los lactantes.

Los bebés más pequeños aún no han completado las dosis necesarias para desarrollar una protección adecuada. Por esa razón dependen en gran medida de la inmunidad generada por la vacunación de madres, familiares y personas cercanas.

Cuando un recién nacido o un menor de pocos meses contrae la enfermedad, las complicaciones pueden ser graves. En algunos casos se presentan dificultades respiratorias, episodios de apnea, neumonía y cuadros que requieren atención hospitalaria especializada.

La vulnerabilidad de este grupo explica por qué las autoridades sanitarias suelen concentrar sus campañas de prevención en la protección de los menores durante sus primeros meses de vida.

Además, los síntomas en bebés no siempre incluyen los clásicos ataques de tos observados en niños mayores o adultos, lo que puede retrasar el diagnóstico oportuno.

La vacunación sigue siendo la principal defensa

Frente al aumento de casos, los expertos insisten en que la vacunación continúa siendo la herramienta más eficaz para prevenir la enfermedad.

Las vacunas incluidas en los esquemas nacionales de salud han demostrado reducir significativamente el riesgo de complicaciones graves. Su aplicación durante la infancia forma parte de las estrategias que durante años permitieron mantener bajo control la circulación de la bacteria.

Sin embargo, la protección colectiva depende de que los niveles de cobertura permanezcan elevados. Cuando disminuye el número de personas vacunadas, aumentan las probabilidades de que aparezcan brotes y se afecte a quienes tienen menor capacidad de defensa.

La tos ferina suele reaparecer periódicamente incluso en países con programas de vacunación sólidos. Por ello, los sistemas de salud mantienen vigilancia constante sobre su comportamiento epidemiológico.

¿Por qué vuelven a crecer los casos?

El aumento reciente ha generado preguntas entre especialistas y autoridades sanitarias.

Una de las explicaciones señaladas por organismos de salud es la existencia de brechas en la cobertura de vacunación acumuladas durante años recientes. Factores como interrupciones en servicios médicos, dificultades de acceso y retrasos en esquemas de inmunización pueden influir en la aparición de nuevos casos.

También existe una mayor capacidad para identificar y reportar infecciones gracias al fortalecimiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica.

Los expertos recuerdan que ninguna vacuna ofrece protección absoluta. Sin embargo, las personas vacunadas suelen desarrollar cuadros menos severos y tienen menor probabilidad de sufrir complicaciones graves.

El desafío consiste en evitar que el incremento de contagios alcance a los grupos con mayor vulnerabilidad, especialmente recién nacidos y niños de corta edad.

La importancia de reconocer los síntomas

Detectar la enfermedad de forma temprana puede marcar una diferencia importante en la evolución clínica de los pacientes.

Los ataques intensos de tos, la dificultad para respirar después de toser y los episodios repetitivos que afectan el descanso deben ser motivo de valoración médica, especialmente cuando se presentan en menores.

La tos ferina puede prolongarse durante varias semanas, motivo por el cual históricamente se le ha conocido como la «tos de los cien días» en algunos países.

Los especialistas recomiendan evitar la automedicación y buscar atención médica cuando existan sospechas de infección respiratoria persistente en niños pequeños.

La rapidez en el diagnóstico también contribuye a reducir la propagación de la enfermedad dentro del entorno familiar.

Un reto sanitario que exige prevención

El repunte actual recuerda que enfermedades consideradas controladas pueden regresar cuando disminuyen las medidas preventivas.

La experiencia internacional demuestra que la vigilancia epidemiológica y los programas de vacunación requieren continuidad permanente. Los avances alcanzados durante décadas pueden verse comprometidos si se relajan las estrategias de protección.

En el caso de la tos ferina, el desafío es particularmente sensible porque los mayores riesgos recaen sobre quienes tienen menos capacidad para defenderse: los bebés y los niños pequeños.

Por ello, las autoridades insisten en reforzar esquemas de vacunación, acudir a revisiones médicas y mantener medidas básicas de prevención para evitar la propagación de infecciones respiratorias.

Pensando en México

El aumento de casos de tos ferina plantea una advertencia importante para el sistema de salud mexicano. Más allá de las cifras, la preocupación central debe concentrarse en la protección de los menores que aún no cuentan con inmunidad suficiente para enfrentar la enfermedad.

La vacunación ha demostrado ser una de las herramientas más exitosas en la historia de la salud pública. Sin embargo, su eficacia depende de la participación constante de la población y de la capacidad institucional para garantizar el acceso a las dosis.

México enfrenta el reto de recuperar y mantener coberturas elevadas en todo el territorio nacional, especialmente en comunidades con mayores dificultades de acceso a servicios médicos.

La prevención sigue siendo mucho menos costosa que atender las consecuencias de un brote extendido.

¿Consideras que las campañas de vacunación infantil reciben actualmente la atención necesaria para prevenir el regreso de enfermedades que parecían controladas?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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