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UNAM debe aclarar por qué no convocó a joven con examen perfecto

Joven con 120 aciertos exige a la UNAM explicar por qué no fue convocada.

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UNAM debe aclarar por qué no convocó a joven con examen perfecto

Joven con 120 aciertos exige a la UNAM explicar por qué no fue convocada.

Brisa Nisdany García Santiago, una estudiante zapoteca de 17 años originaria de San Baltazar Guelavila, Oaxaca, exige claridad a la UNAM después de no ser convocada al Examen de Control Presencial, pese a haber obtenido 120 aciertos de 120 preguntas en la primera evaluación de admisión.

La joven, egresada del Centro de Estudios Tecnológicos, Industriales y de Servicios 124, ubicado en Tlacolula de Matamoros, alcanzó una calificación perfecta en el examen de ingreso. Su resultado la colocó entre los casos más destacados del proceso, pero también la dejó ante una situación que ahora cuestiona públicamente.

La UNAM repitió el examen tras detectar una vulneración

La universidad decidió aplicar nuevamente la evaluación de manera presencial después de detectar una vulneración en el sistema empleado para realizar el examen en línea. El problema generó señalamientos sobre posibles irregularidades y trampas durante el proceso de admisión.

La decisión de repetir la prueba modificó las condiciones para los aspirantes que ya habían presentado el examen. En el caso de Brisa García, la posibilidad de realizar una nueva evaluación no representaba un obstáculo. La estudiante manifestó que estaba dispuesta a volver a responder el examen para demostrar que su resultado anterior correspondía a sus conocimientos.

El punto de conflicto surgió cuando, pese a cumplir con los trámites solicitados, la joven aseguró que no recibió confirmación para presentarse al examen presencial. Tampoco fue convocada en Oaxaca ni en Ciudad de México, según su denuncia.

La situación plantea una diferencia relevante. La estudiante no se opone a que la institución revise el proceso ni rechaza la aplicación de una prueba presencial. Su reclamo se concentra en la falta de información y en la ausencia de una convocatoria que le permitiera participar bajo las nuevas condiciones.

La estudiante esperaba un correo que nunca llegó

García Santiago explicó que la última comunicación que mantuvo con personal de la UNAM ocurrió antes de la nueva evaluación. En esa conversación se le indicó que recibiría un correo electrónico el viernes 7 de agosto, con información relacionada con el procedimiento que debía seguir.

El mensaje, de acuerdo con su testimonio, nunca llegó. La falta de esa comunicación le impidió conocer con precisión si debía acudir a una sede específica, realizar algún trámite adicional o esperar una confirmación formal para presentar nuevamente el examen.

La ausencia de una respuesta adquiere mayor relevancia porque la joven afirma haber cumplido con los pasos indicados por la universidad. Aunque la institución decidió revisar los resultados obtenidos mediante la plataforma en línea, la estudiante sostiene que no tuvo oportunidad de acreditar otra vez sus conocimientos.

En procesos de admisión con alta demanda, los avisos y las confirmaciones tienen un efecto directo sobre los aspirantes. Una convocatoria omitida puede impedir la participación, incluso cuando la persona interesada tenga disposición para cumplir con los requisitos establecidos.

En este caso, el problema no se limita al resultado de una prueba. También involucra la comunicación entre la institución y una aspirante que busca conocer las razones por las que quedó fuera de una evaluación que, según su versión, debía permitirle demostrar nuevamente su preparación.

Brisa García acudió a la sede del examen en Oaxaca

Con la intención de obtener una explicación, la estudiante acudió este jueves al hotel San Felipe Misión, en Oaxaca, sede donde se desarrolla el examen de control presencial. Su presencia en el lugar buscó aclarar por qué no fue incluida en la convocatoria y qué alternativas tenía ante la falta de confirmación.

La joven reiteró que no cometió ninguna irregularidad durante la primera evaluación. También insistió en que estaba dispuesta a repetir el examen para acreditar sus conocimientos, pese a haber conseguido el puntaje máximo en la prueba inicial.

García Santiago busca estudiar Medicina, una aspiración que depende ahora de la respuesta institucional sobre su situación. Su caso combina un resultado académico extraordinario con una falla de comunicación que, hasta el momento, le impide conocer si podrá continuar dentro del proceso de admisión.

La UNAM enfrenta así la necesidad de explicar con precisión cómo se definieron las convocatorias para el examen presencial, qué criterios se aplicaron a quienes obtuvieron los resultados iniciales y por qué una aspirante que asegura haber cumplido con los trámites no recibió el aviso esperado.

Una respuesta clara permitiría determinar si se trató de un error administrativo, de una omisión en el registro o de una condición específica del proceso que no fue comunicada oportunamente. Mientras esa explicación no llegue, la incertidumbre permanece sobre el derecho de la estudiante a presentar nuevamente la evaluación.

Un caso que pone a prueba la transparencia del proceso

La decisión de repetir un examen después de detectar problemas en la plataforma puede estar orientada a proteger la validez del proceso de admisión. Aun así, esa medida necesita acompañarse de información precisa para todos los aspirantes involucrados.

El caso de Brisa García muestra la tensión entre revisar la seguridad de una evaluación y garantizar que quienes participaron reciban un trato claro. La estudiante no solicita que se le otorgue un lugar de manera automática. Pide conocer por qué no fue convocada y tener la posibilidad de presentar la prueba presencial.

El resultado de 120 aciertos de 120 preguntas tampoco elimina la necesidad de revisar el procedimiento. Si la universidad consideró necesario repetir el examen, todos los aspirantes afectados deben recibir instrucciones comprensibles y confirmaciones verificables.

La falta de comunicación puede generar dudas sobre la igualdad de condiciones entre quienes sí fueron convocados y quienes quedaron fuera. También puede dañar la confianza de estudiantes que, como García Santiago, ven en la institución una oportunidad para continuar su formación profesional.

Pensando en México

El caso de Brisa García tiene una dimensión que rebasa su aspiración personal. Para muchos jóvenes de comunidades indígenas y regiones alejadas de los grandes centros educativos, ingresar a la universidad representa el resultado de años de esfuerzo familiar y académico. Si la UNAM repite una evaluación por problemas en su sistema, debe garantizar que ninguna persona quede excluida por una comunicación incompleta o una convocatoria que no llegó. ¿Qué explicación debería dar la universidad para recuperar la confianza de los aspirantes?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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