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El Mundial 2026 no ha servido para impulsar la economía en México que sigue cayendo

El Mundial 2026 impulsa el entretenimiento, pero el consumo mexicano sigue cayendo.

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El Mundial 2026 no ha servido para impulsar la economía en México que sigue cayendo

El Mundial 2026 impulsa el entretenimiento, pero el consumo mexicano sigue cayendo.

El Mundial 2026 no ha conseguido impulsar de forma generalizada la economía en México, donde el consumo privado registró nuevas caídas durante junio. El torneo sí favoreció a algunos sectores vinculados con el entretenimiento, pero ese movimiento fue insuficiente para compensar la debilidad del gasto de los hogares.

De acuerdo con un análisis de BBVA Research, el consumo privado retrocedió 0.2 por ciento frente a mayo y cayó 4.9 por ciento en comparación con junio de 2025. Se trata de la quinta contracción anual consecutiva registrada durante 2026, un dato que muestra que la celebración deportiva no logró modificar la tendencia descendente de la demanda interna.

El Mundial 2026 beneficia a unos sectores y deja atrás a otros

El impacto del Mundial 2026 fue descrito por BBVA como limitado y heterogéneo. La transmisión de los partidos y las actividades relacionadas con el torneo aumentaron el gasto en entretenimiento, aunque no generaron un repunte extendido en el consumo de los mexicanos.

Los servicios de entretenimiento registraron un crecimiento mensual de 16.5 por ciento y un avance anual de 24.8 por ciento. Este fue su mayor incremento desde octubre y confirma que el torneo sí produjo una mayor actividad en negocios relacionados con espectáculos, reuniones y consumo de contenidos.

El problema es que ese crecimiento se concentró en un segmento específico. El gasto en hoteles cayó 10.5 por ciento mensual y el destinado a restaurantes retrocedió 4.9 por ciento, dos sectores que suelen beneficiarse de los grandes eventos deportivos mediante el turismo, las reuniones sociales y el consumo fuera del hogar.

La caída en hoteles resulta especialmente significativa porque México fue una de las sedes del torneo. La llegada de visitantes y la celebración de partidos no se tradujeron, al menos durante junio, en un aumento suficiente de la actividad hotelera para compensar la debilidad de otros componentes del consumo.

El comportamiento revela que organizar un Mundial no garantiza por sí mismo una expansión económica amplia. El beneficio depende de la capacidad de distribuir el gasto entre sectores, ciudades, empresas y trabajadores, así como de la disposición de los hogares a gastar en un periodo de incertidumbre.

Los hogares reducen sus compras en establecimientos físicos

El consumo en tiendas físicas disminuyó 0.9 por ciento durante junio y quedó 3.8 por ciento por debajo del nivel registrado un año antes. La cifra refleja una mayor cautela de los consumidores y una menor disposición a realizar compras presenciales, incluso en el contexto de un acontecimiento deportivo de gran alcance.

El gasto no desapareció, pero cambió de canal. Las compras en comercios digitales aumentaron 1.6 por ciento mensual y se mantuvieron 15 por ciento por encima del nivel observado en enero de 2025.

La diferencia entre ambos comportamientos apunta a una transformación en los hábitos de los hogares mexicanos. Mientras los establecimientos físicos enfrentan una menor afluencia, el comercio digital conserva una trayectoria más favorable, aunque su crecimiento tampoco basta para revertir la contracción general del consumo privado.

Los alimentos registraron un aumento mensual de 0.2 por ciento y un crecimiento anual de 4.3 por ciento. El gasto en salud también avanzó, con una variación mensual de 0.7 por ciento y un incremento anual de 5.7 por ciento.

Esos datos muestran que las familias siguen priorizando bienes y servicios considerados necesarios. El entretenimiento crece cuando existe una razón concreta para reunirse, pero el consumo discrecional permanece condicionado por la situación de los ingresos y por la percepción de que el entorno económico ofrece pocas certezas.

La gasolina fue otro de los rubros con retrocesos. Su consumo cayó 2.5 por ciento respecto a mayo y 5.6 por ciento frente a junio de 2025, con lo que acumuló 15 descensos anuales consecutivos desde abril del año pasado.

La cautela económica pesa más que el torneo

El Mundial 2026 coincidió con una etapa de menor dinamismo del empleo formal y de moderación de la masa salarial real. BBVA Research considera que ambos factores contribuyen a la cautela de los consumidores y anticipa que la atonía de la demanda interna continuará durante el segundo semestre.

La debilidad del consumo es relevante porque este componente tiene un peso considerable en la actividad económica. Cuando los hogares reducen sus compras, los negocios reciben menos ingresos, disminuyen sus pedidos y enfrentan mayores dificultades para sostener empleos, inversiones y nuevas contrataciones.

La celebración deportiva puede generar ingresos puntuales para determinados establecimientos, pero no sustituye una recuperación de los salarios ni una mejora duradera en la confianza de los consumidores. Una familia que enfrenta ingresos limitados puede asistir a un partido o reunirse para ver una transmisión, pero mantener una conducta prudente en el resto de sus gastos.

El Mundial 2026 tampoco consiguió cambiar el comportamiento de hoteles y restaurantes, dos actividades que suelen reflejar de forma rápida el movimiento de turistas y consumidores. La caída registrada en ambos sectores pone en duda la capacidad del torneo para producir el efecto multiplicador que las autoridades y empresarios esperaban.

BBVA prevé una recuperación gradual del consumo a partir de 2027, conforme el sector industrial recupere dinamismo y ese avance se traduzca en una mayor demanda de servicios. Esa previsión sitúa la posible mejoría fuera del periodo inmediato del Mundial y confirma que el torneo no ha sido suficiente para corregir la tendencia.

La conclusión es incómoda para el discurso que presentó el campeonato como una oportunidad de reactivación. El Mundial 2026 ha generado actividad en el entretenimiento, pero la economía de los hogares continúa marcada por la prudencia, el menor gasto presencial y la pérdida de fuerza de la demanda interna.

Pensando en México

El Mundial 2026 no logró compensar la caída del consumo privado en México.
El entretenimiento creció, pero hoteles, restaurantes y tiendas físicas registraron retrocesos.
La celebración deportiva benefició a negocios concretos sin generar una mejora amplia.
Los hogares priorizan alimentos y salud mientras moderan otros gastos.
La economía necesita mejores ingresos y empleo estable para sostener una recuperación real.
¿Puede un gran evento deportivo reactivar el consumo si las familias siguen perdiendo capacidad de compra?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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