Deportes
Polémica influencer desata críticas por comentarios sexistas a ciclistas en La Vuelta Ciclista a España
Erola Jons provoca críticas y pierde acceso directo a los ciclistas de La Vuelta.
La polémica influencer Erola Jons provoca críticas y pierde acceso directo a los ciclistas de La Vuelta.
Contenido
Una polémica influencer contratada para generar contenido digital durante La Vuelta Ciclista a España quedó limitada en su contacto con los corredores después de protagonizar varias interacciones consideradas sexistas, invasivas y ajenas al tono profesional de la competencia. La organización mantuvo a Erola Jons en el evento, aunque le retiró el acceso directo a los ciclistas sin autorización previa de sus equipos.
La creadora catalana fue incorporada por Unipublic, empresa responsable de la carrera, con el objetivo de atraer a públicos jóvenes mediante transmisiones en YouTube, Twitch y redes sociales. Su estilo habitual consiste en acercarse a hombres desconocidos con comentarios de coqueteo y humor, una fórmula que trasladó a las zonas reservadas de la competencia.
La decisión provocó cuestionamientos entre aficionados, periodistas deportivos y equipos participantes. El caso más comentado ocurrió con Tadej Pogačar, ganador de la primera etapa y portador del maillot rojo.
La polémica influencer incomodó a Pogačar
Después de la contrarreloj inaugural en Mónaco, Erola Jons abordó a Pogačar en una zona de acceso restringido para corredores y medios acreditados. La creadora llamó al ciclista “Pogachita” y le preguntó por qué hiperventilaba cada vez que la veía.
Pogačar respondió que respiraba las 24 horas del día, una salida que fue interpretada como un intento de mantener la cordialidad ante una situación incómoda. El video se difundió en las plataformas oficiales de La Vuelta y rápidamente generó críticas por el tono de la interacción y por el uso de la imagen del campeón esloveno.
En otro momento, Jons hizo comentarios relacionados con la apariencia física de los deportistas y bromeó con la posibilidad de entrar a una zona donde Pogačar se estaba cambiando. Las escenas provocaron cuestionamientos sobre los límites entre el entretenimiento, la invasión de la privacidad y el acoso cuando la persona que realiza las preguntas dispone de un micrófono oficial.
La reacción alcanzó al UAE Team Emirates-XRG, equipo de Pogačar, que comunicó su malestar a los organizadores. Unipublic confirmó que, a partir de entonces, la influencer necesitaría autorización de los equipos antes de acercarse a los corredores.
Periodistas denuncian un retroceso para las mujeres
La polémica influencer no solo fue criticada por los aficionados al ciclismo. Laura Meseguer, periodista especializada que lleva dos décadas cubriendo La Vuelta, cuestionó la decisión de contratar a una persona sin conocimientos suficientes sobre el deporte y cuyo contenido se basa en comentarios de naturaleza sexual o romántica.
Meseguer señaló que muchas mujeres han tenido que luchar durante años para ganarse un lugar profesional en un ámbito dominado históricamente por hombres. A su juicio, presentar como entretenimiento una conducta que cosifica a los ciclistas puede perjudicar la credibilidad de las mujeres que trabajan en el periodismo deportivo.
La comunicadora también sostuvo que el problema no se limita a la actuación de Jons. El foco de la crítica se dirige a la organización, que decidió colocar una fórmula de entretenimiento basada en el coqueteo dentro de espacios reservados para atletas y profesionales de la información.
Carlos de Andrés, narrador de ciclismo de Televisión Española, respaldó las críticas. Su postura coincidió con la de otros periodistas que consideran que La Vuelta confundió la búsqueda de nuevas audiencias con la falta de preparación y de respeto hacia los protagonistas de la carrera.
La organización defiende el fichaje
Unipublic explicó que conocía el estilo de Erola Jons antes de contratarla y que su intención era crear contenidos humorísticos dirigidos a usuarios que no siguen habitualmente el ciclismo. La empresa sostuvo que la influencer no fue incorporada como periodista, sino como creadora de contenido.
Los responsables de la carrera pidieron interpretar sus intervenciones dentro de un contexto de entretenimiento. También rechazaron que su objetivo fuera invadir el trabajo de los periodistas acreditados, aunque reconocieron la necesidad de establecer límites después de las quejas recibidas.
La modificación aplicada permite que Jons continúe hasta el final de la competencia, pero restringe su entrada a zonas mixtas, autobuses de equipos y áreas próximas a las salidas y metas. Su participación quedó orientada a entrevistas con aficionados y contenidos generales sobre el ambiente de la carrera.
El cambio fue visible durante la segunda etapa, cuando sus segmentos se redujeron y dejaron de centrarse en los corredores. La propia influencer respondió a la controversia con tono desafiante y afirmó que continuaría “dándole marcha” a su contenido.
Entre el humor y la cosificación
El caso abrió una discusión sobre la doble vara con la que suelen evaluarse determinadas conductas según quién las realiza. La influencer y la organización presentan las escenas como bromas, pero sus críticos sostienen que un comentario sexual no deja de ser invasivo porque se dirija a un hombre.
La discusión también alcanza a los medios deportivos que recurren a figuras digitales para atraer audiencia. Una estrategia de comunicación puede ser irreverente, pero necesita respetar la privacidad, la dignidad y el consentimiento de quienes aparecen en pantalla.
El problema se vuelve más delicado cuando la persona cuenta con una acreditación oficial y acceso a espacios donde los corredores esperan concentrarse, cambiarse o cumplir obligaciones profesionales. La presencia de un micrófono institucional puede convertir una broma personal en una situación de presión pública.
La polémica influencer se ha convertido así en un problema de imagen para La Vuelta. La carrera pretendía acercarse a públicos jóvenes, pero terminó enfrentando críticas por trivializar el periodismo deportivo y tolerar comportamientos que muchas mujeres han denunciado durante años cuando se dirigen contra ellas.
Pensando en México
El caso puede resultar familiar en México, donde clubes deportivos, ligas y medios recurren cada vez más a influencers para atraer audiencias digitales. La experiencia de La Vuelta muestra que la popularidad no sustituye la preparación ni justifica colocar a una persona sin formación periodística en espacios donde se requiere respeto, criterio y conocimiento del deporte.
Las organizaciones mexicanas deberían definir con claridad si buscan entretenimiento, información o promoción comercial. Cuando mezclan esos objetivos sin reglas precisas, pueden terminar legitimando comentarios sexistas y exponiendo a atletas, periodistas y aficionados a situaciones incómodas. ¿Deberían los eventos deportivos establecer protocolos específicos para quienes producen contenido desde sus zonas restringidas?
Fuentes: Marca, El País, Heraldo de Aragón, Cyclingnews

