Economía
Deuda de Pemex asfixia a contratistas y deja miles sin empleo
La deuda Pemex asfixia a contratistas, paraliza operaciones y deja más de 15 mil desempleados.
La deuda Pemex se ha convertido en un agujero negro que arrastra a todo el sector energético mexicano. Más de 21 mil millones de dólares en facturas sin pagar han dejado a cientos de empresas proveedoras al borde del colapso. La Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros (Amespac) alerta: la parálisis total podría llegar en julio si el gobierno no responde.
El caso es tan grave que ya se han perdido más de 15 mil empleos directos. En estados como Tabasco, Campeche, Veracruz y Tamaulipas, las empresas enfrentan una doble tragedia: no solo no reciben pagos, sino que además no pueden siquiera facturar los trabajos ya terminados. La petrolera más endeudada del mundo está empujando al abismo a sus propios aliados.
Deuda Pemex rompe récords y entierra a contratistas
La situación se gestó desde el sexenio pasado, pero ha explotado en esta administración. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum prometió ordenar las finanzas y regularizar los pagos, las cifras dicen otra cosa: más de 404 mil millones de pesos siguen sin liquidarse. Y eso solo en lo que va del año.
Mientras los grandes jugadores financieros buscan oxígeno en créditos, las pequeñas y medianas empresas ya han suspendido actividades. De los 59 equipos de perforación activos el año pasado, apenas funcionan 26. Todo por falta de pago.
Deuda Pemex impide facturar y genera parálisis
Uno de los aspectos más indignantes del caso es que muchas empresas no solo no han cobrado: ni siquiera han podido subir sus facturas al sistema electrónico de Pemex, que permanece inactivo o saturado. Las firmas proveedoras —desde perforación hasta suministro médico— denuncian que sus servicios ya fueron recibidos por la paraestatal, pero permanecen en el limbo administrativo.
Según Rafael Espino de la Peña, presidente de Amespac, ya no se trata solo de retrasos, sino de un abandono estructural. Antes, Pemex pagaba a los seis meses. Hoy, el retraso supera el año. Y con la “suspensión temporal” de contrataciones impuesta por la empresa desde noviembre pasado, el mensaje es claro: no hay liquidez ni voluntad.
Deuda Pemex pone en jaque la producción petrolera
La producción de petróleo en México también sufre. En abril, Pemex apenas logró 1.6 millones de barriles diarios, un 8.8% menos que el año pasado. Las proyecciones optimistas de Sheinbaum —que prometen alcanzar 1.8 millones antes de terminar su mandato— parecen cada vez más lejanas.
Luis Miguel Labardini, experto en temas energéticos, lo resume con crudeza: “los contratistas son invisibles, pero fundamentales. Y están quebrando”. Mientras Hacienda capitaliza otras áreas de la empresa, como la refinación, el corazón operativo —la exploración— se ahoga.
Hablando en serio
La deuda Pemex no es solo una cifra escandalosa: es una bomba de tiempo para la economía del sureste, el empleo técnico y la soberanía energética. La parálisis de contratistas refleja el fracaso de una política que prioriza propaganda sobre resultados. ¿De qué sirve hablar de autosuficiencia energética si ni siquiera puedes pagarle a quien te pone el crudo en la mesa?

