Internacional
115 muertos en Gaza en una semana por la hambruna
El Ministerio de Sanidad de la Franja elevó a 115 las personas muertas por hambre esta semana
A estas alturas, seguir hablando de cifras en Gaza parece un ejercicio macabro. Pero lo es aún más callarlas. Esta semana, el Ministerio de Sanidad de la Franja elevó a 115 las personas muertas por hambre. Sí, por hambre. No por explosivos, no por balas. Por falta de comida. En pleno 2025.
La noticia llega en medio de una ofensiva militar israelí que no cesa. Y mientras las bombas siguen cayendo —esas sí, más visibles, más fotogénicas—, hay otra forma de exterminio que avanza en silencio: el estómago vacío. El desgano. La desnutrición infantil que se transforma en paro cardíaco. El cuerpo que ya no resiste ni siquiera una cucharada de arroz racionado.
No hay muchos detalles. No hay imágenes virales. Solo una estadística más. Y una sensación —me temo— de que esto no terminará pronto.
Muertes por hambre en Gaza: tragedia con horario programado
No se trata de un colapso natural. No es una sequía ni una plaga. Es la consecuencia directa de un bloqueo sostenido, de la destrucción sistemática de infraestructura, de los ataques a convoyes humanitarios y del control absoluto sobre qué entra y qué no a ese rincón maldito del mapa.
Y aún así, seguimos hablando de «colateral», de «daños inevitables», como si dejar a un niño sin leche fuera una estrategia militar legítima.
115 muertos. Y contando.
Muertes por hambre en Gaza: cifras que no interesan
Mientras medios internacionales reportan los avances de tropas, el número de cadáveres que no tienen heridas externas va creciendo. Son cuerpos que se apagan despacio. En silencio. Sin que nadie les dispare. Como si eso los volviera menos urgentes, menos mediáticos, menos humanos.
¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están los gobiernos que juraron “nunca más”? Parece que Gaza es el lugar donde todas las promesas se rompen. Donde la humanidad hace mutis por el foro y se dedica a mirar hacia otro lado.
Muertes por hambre en Gaza: la violencia sin pólvora
Lo peor de todo —quizás— es que la hambruna es menos escandalosa que un bombardeo. No hay cráter, no hay fuego, no hay sonido. Solo la piel pegada a los huesos, la mirada ida, la desesperación de una madre que ve cómo su hijo deja de llorar porque ya no tiene fuerzas ni para eso.
Y eso, como comprenderás, también es asesinato.
Hablando en serio
La muerte por hambre en Gaza no es solo una tragedia humanitaria. Es una herida abierta en la conciencia del mundo. A México, país con historia de exilio, resistencia y hambre propia, no puede resultarle ajena esta realidad. La indiferencia internacional normaliza lo que debería escandalizar. ¿Cuántos muertos más harán falta para que el silencio deje de ser la única respuesta?
¿Seguiremos permitiendo que el hambre se convierta en arma de guerra?

