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K’an bɛn, Noruega elimina a Costa de Marfil y deja sin premio al equipo revelación

Haaland apareció al 85 y apagó el sueño marfileño cuando la prórroga parecía inevitable.

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K’an bɛn, Noruega elimina a Costa de Marfil y deja sin premio al equipo revelación

Haaland apareció al 85 y apagó el sueño marfileño cuando la prórroga parecía inevitable.

K’an bɛn quiere decir «hasta pronto», en lengua nativa dioula, hablada por más de 7 millones de marfileños. Y así es como la afición agradece y despide a una de las selecciones revelación de este torneo en el que Noruega ha eliminado a Costa de Marfil en una noche que parecía encaminada a la prórroga hasta que apareció Erling Haaland en el minuto 85. El delantero noruego firmó el 1-2 definitivo, metió a los vikingos en octavos de final y apagó el sueño de una selección marfileña que había coqueteado con convertirse en una de las grandes revelaciones del Mundial 2026.

El partido llegó vivo al tramo final porque Costa de Marfil se negó a caer como comparsa. El equipo africano había respondido al golpe inicial de Noruega, empujó durante la segunda parte y llevó el duelo a un escenario emocionalmente peligroso para los europeos.

Pero este tipo de noches suelen tener una regla cruel: cuando Haaland está cerca del área, el partido nunca está realmente empatado.

Noruega elimina a Costa de Marfil tras un partido que cambió de dueño

Noruega golpeó primero con Antonio Nusa. El atacante abrió el marcador en el primer tiempo con una acción de mucha calidad, tras una asistencia de Martin Odegaard, y colocó el encuentro en el terreno que más convenía a los nórdicos: ventaja temprana, paciencia y espacios para correr.

Costa de Marfil no se descompuso.

El equipo africano encontró en Amad Diallo a su gran agitador del segundo tiempo. El futbolista entró desde el banco, salvó una ocasión noruega sobre la línea y después marcó el empate que devolvió la fe a los elefantes.

Ese 1-1 cambió el clima del partido.

La grada comenzó a creer. Costa de Marfil empezó a jugar con la energía de quien siente que el relato está de su lado. Noruega, por momentos, pareció perder el control de un encuentro que había administrado con cierta comodidad durante el primer tramo.

Costa de Marfil rozó el sueño de ser la gran sorpresa africana

La selección marfileña no llegó a esta fase como decoración. Su recorrido en el torneo había despertado interés por su intensidad, su capacidad física y la sensación de que podía incomodar a cualquier rival si lograba mantener el partido abierto.

Ante Noruega volvió a demostrarlo.

Durante buena parte de la segunda mitad, Costa de Marfil empujó con criterio y obligó a los vikingos a retroceder. La entrada de Diallo dio frescura, profundidad y una dosis de descaro que el partido necesitaba.

El empate parecía conducir el duelo hacia la prórroga.

Y ahí estaba la ilusión marfileña: llevar a Noruega a un territorio de nervios, desgaste y decisiones mínimas. Cuanto más avanzaba el reloj, más crecía la posibilidad de que el equipo africano completara una noche histórica.

Pero los partidos de eliminación directa no premian intenciones.

Premian golpes.

Noruega elimina a Costa de Marfil con Haaland como sentencia

En el minuto 85 apareció Haaland.

No hizo falta una obra barroca ni una secuencia interminable de pases. La diferencia entre una selección que sueña y otra que avanza suele caber en una jugada, un desmarque y un remate.

El delantero noruego marcó el 1-2 cuando el partido parecía pedir media hora más de sufrimiento. Su gol tuvo ese efecto devastador que tanto conocen sus rivales: no solo cambia el marcador, también rompe el estado de ánimo del contrario.

Costa de Marfil había resistido, había empatado y había conseguido que Noruega dudara.

Haaland convirtió esa duda en sentencia.

El tanto cerró el camino de los africanos y empujó a Noruega hacia los octavos, donde enfrentará a Brasil. El premio es enorme, aunque también lo será el desafío.

El sueño marfileño se apagó sin perder dignidad

Costa de Marfil queda fuera del Mundial, pero su eliminación no borra lo que construyó durante el torneo.

El equipo africano compitió hasta el final y cayó por un detalle de élite mundial. Eso no consuela del todo, claro. Nadie celebra una derrota solo porque haya sido digna.

Pero sí permite entender la dimensión del partido.

Costa de Marfil estuvo a cinco minutos de llevar a Noruega a la prórroga. Tuvo momentos de dominio, encontró respuestas desde el banco y convirtió el duelo en una amenaza real para una selección que llegaba con el cartel de favorita.

La diferencia fue Haaland.

Esa frase parece simple, casi de videojuego. Pero resume bastante bien la eliminatoria.

Noruega tiene un futbolista capaz de decidir partidos cerrados cuando el plan colectivo empieza a trabarse. Costa de Marfil tuvo argumentos, tuvo orgullo y tuvo tramo de partido. No tuvo un definidor de ese calibre en el minuto exacto.

Noruega elimina a Costa de Marfil y ya piensa en Brasil

El pase noruego deja servido uno de los cruces más llamativos de octavos de final.

Brasil espera como siguiente rival y obligará a Noruega a elevar su nivel. La selección sudamericana ya sufrió ante Japón, pero sigue teniendo talento suficiente para castigar cualquier pérdida, cualquier desconexión y cualquier tramo de inferioridad.

Noruega llega con una ventaja evidente: sabe que puede sufrir sin romperse.

Ante Costa de Marfil perdió el control durante fases del segundo tiempo, recibió el empate y aun así encontró una respuesta. Ese dato tiene valor en un Mundial donde varias selecciones grandes han quedado fuera por no saber gestionar los minutos finales.

La pregunta es si contra Brasil bastará con resistir y esperar a Haaland.

Probablemente no.

Noruega necesitará más pelota, más precisión y una estructura defensiva casi perfecta. Pero tener a Haaland cambia cualquier cálculo. Contra Costa de Marfil volvió a demostrarlo.

Un Mundial donde los sueños duran hasta que aparece un gigante

La eliminación de Costa de Marfil deja una sensación amarga para quienes esperaban ver a una selección africana seguir rompiendo el cuadro.

Marruecos ya había demostrado que el fútbol africano no está para pedir permiso. Costa de Marfil quería sumarse a esa ola y estuvo cerca de hacerlo.

No pudo.

El Mundial 2026 sigue ofreciendo sorpresas, pero también recuerda que el talento diferencial conserva un peso brutal. La emoción colectiva puede sostener a un equipo durante 80 minutos. Un delantero como Haaland puede resolverlo en cinco.

Así se gana también en los torneos grandes.

Sin poesía, sin permiso y sin esperar a la prórroga.

Pensando en México

El triunfo de Noruega deja una lectura clara para México antes de enfrentar a Ecuador. En una eliminatoria cerrada, no basta con competir bien ni con resistir emocionalmente. Hay que saber matar el partido cuando aparece la ocasión. Costa de Marfil hizo mucho para soñar con la prórroga, pero no pudo evitar que un jugador diferencial decidiera la noche. México tendrá que impedir que su partido llegue a una zona de caos donde cualquier error valga una eliminación. ¿Debe el Tri buscar resolver pronto o aceptar un partido largo y de nervios?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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