Nacional
Ola de violencia en Tabasco deja al menos ocho muertos, incluidos dos policías
Tabasco ha sido escenario de una nueva jornada de violencia que ha dejado al menos ocho personas fallecidas, entre ellas dos agentes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). Los policías fueron emboscados por hombres armados mientras custodiaban una finca dedicada a la destilación ilegal de alcohol.
A lo largo del día, se registraron al menos otras cuatro muertes en los municipios de Centro, Comalcalco y Huimanguillo. Estos hechos violentos incluyeron la quema de vehículos y sabotajes en carreteras. En uno de los incendios se encontró un vehículo que supuestamente fue utilizado en el ataque contra los policías. Otra patrulla también fue atacada a tiros, aunque no se reportaron heridos en ese incidente.
Esta semana, Tabasco ha sido testigo de una escalada de violencia, con al menos 20 personas asesinadas en diversos puntos del estado. Además, un motín en el Centro de Reinserción Social del Estado de Tabasco (CREST) dejó siete reclusos muertos, repitiendo una tragedia similar ocurrida en diciembre pasado.
Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Tabasco registró 92 homicidios en enero de 2025, un incremento del 29% respecto a diciembre de 2024, cuando se contabilizaron 71 asesinatos.
Ante esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum ha enviado 180 agentes de la Secretaría de Defensa y de la Guardia Nacional para reforzar la seguridad en el estado. Sin embargo, la violencia continúa, evidenciando la complejidad del problema y la necesidad de estrategias integrales para combatirla.
Hablando en serio
La reciente ola de violencia en Tabasco subraya la urgente necesidad de abordar las causas profundas de la inseguridad en la región. La presencia de grupos delictivos, la corrupción y la falta de oportunidades económicas contribuyen a un ciclo de violencia que afecta a toda la sociedad. Es imperativo que las autoridades implementen estrategias integrales que incluyan no solo el despliegue de fuerzas de seguridad, sino también programas de desarrollo social y económico que brinden alternativas a la población y fortalezcan el tejido social.

