Política
Primer año de Sheinbaum deja luces y sombras en México
El primer año de Sheinbaum deja un balance de alta popularidad, economía débil, seguridad incierta y programas sociales reforzados.
El balance del primer año de Claudia Sheinbaum al frente de la presidencia muestra un país atrapado entre la esperanza y la incertidumbre.
Mientras las encuestas la colocan con niveles de aprobación históricos, la economía da señales de estancamiento y la violencia sigue siendo el talón de Aquiles. El gobierno presume avances en programas sociales y diplomacia, pero los retos estructurales se mantienen intactos.
Primer año de Sheinbaum: Popularidad en niveles históricos
Sheinbaum se mantiene como la presidenta con mayor aprobación en dos décadas, alcanzando hasta un 78%. Este respaldo ciudadano le permite impulsar su agenda con holgura política, aunque la sostenibilidad de esa popularidad depende de la capacidad de entregar resultados concretos.
Economía en números rojos
El crecimiento económico apenas roza el 0.1% y la inversión privada disminuye. El déficit heredado ronda el 6% del PIB y organismos internacionales proyectan riesgo de recesión. El gobierno insiste en disciplina fiscal, pero la percepción de desaceleración preocupa al sector empresarial.
Combate al contrabando
El SAT abrió más de 100 expedientes penales por pérdidas fiscales millonarias. La presidenta impulsa reformas aduaneras para cerrar brechas legales. Sin embargo, especialistas señalan que sin atacar la corrupción estructural, los avances podrían diluirse rápidamente.
Seguridad con resultados dispares
El gobierno reporta una reducción de hasta 25% en homicidios, pero los datos no son homogéneos. En varias regiones del país, el crimen organizado mantiene su dominio. La percepción ciudadana de inseguridad sigue siendo una de las principales críticas.
Primer año de Sheinbaum y continuidad con la 4T
Sheinbaum conserva programas sociales y el discurso de la “Cuarta Transformación”. A la vez, intenta marcar distancia con un estilo técnico y menos confrontativo. No obstante, las tensiones dentro de Morena muestran que sigue condicionada por la herencia política de López Obrador.
Programas sociales reforzados
El primer año estuvo marcado por la ampliación de becas, apoyos a adultos mayores y subsidios. Estos programas fortalecen su base de apoyo entre sectores vulnerables, aunque ponen presión sobre un presupuesto limitado.
Proyectos de infraestructura
Sheinbaum apuesta por trenes de pasajeros como el México-Pachuca y el México-Querétaro. Son proyectos aún en fase inicial, pero buscan construir un sello propio en materia de movilidad y desarrollo regional.
Diplomacia menos confrontativa
El gobierno se proyecta con un tono más moderado en la arena internacional. Ha buscado cooperación en comercio, migración y cambio climático, intentando posicionar a México como un actor pragmático y menos polarizante.
Primer año de Sheinbaum con Morena, un lastre interno
Los escándalos de figuras del partido han empañado la narrativa oficial. Aunque no tocan directamente a la presidenta, la imagen del movimiento se ve afectada y complica su intento de mostrarse como líder independiente de las viejas prácticas.
Reforma fiscal pendiente
La mandataria habla de digitalización tributaria y de una reforma fiscal necesaria, pero aún no presenta un plan concreto. Sin medidas profundas, la dependencia de ingresos petroleros y la evasión seguirán amenazando las finanzas públicas.
Un año de contrastes
El primer año de Sheinbaum se sostiene en una fuerte popularidad y en el impulso de programas sociales, pero choca con una economía débil, un clima de inseguridad persistente y tensiones internas. La expectativa es clara: pasar de los discursos y la legitimidad política a resultados palpables.
Hablando en serio
Para los mexicanos, lo que importa no son las encuestas sino el día a día: la seguridad en las calles, el precio de la canasta básica y la confianza en el futuro. El primer año de Sheinbaum muestra que tiene apoyo ciudadano, pero no garantiza que logre resolver los problemas más arraigados. La pregunta incómoda queda en el aire: ¿será capaz de convertir su popularidad en transformaciones reales para el país?

