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Tiroteo Universidad de Brown deja al menos dos muertos y nueve heridos
Al menos 2 muertos y 9 heridos y un detenido. La investigación sigue abierta.
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El tiroteo Universidad de Brown irrumpió en una tarde que debía estar dedicada a cerrar el semestre. Ocurrió mientras se realizaban los exámenes finales y dejó al menos dos personas muertas y nueve heridas de gravedad. La escena obligó a activar protocolos de confinamiento en uno de los campus más antiguos y prestigiosos de Estados Unidos, ubicado en Providence, Rhode Island.
Las autoridades no han difundido todavía la identidad de las víctimas. La información oficial se mantiene limitada mientras avanzan las diligencias, una práctica habitual en investigaciones de este tipo que suele generar inquietud entre familiares y la comunidad universitaria.
El ataque se registró a las 16:05 horas del sábado, dentro de un aula amplia en la planta baja del edificio Barus and Holley, sede de la Escuela de Ingeniería. Ese detalle resulta clave: no se trató de un espacio marginal ni aislado, sino de una zona académica activa y concurrida.
Tiroteo Universidad de Brown y el confinamiento inmediato del campus
Tras escucharse los disparos, la Universidad de Brown fue puesta en confinamiento total. Estudiantes, profesores y personal recibieron alertas para cerrar puertas, apagar luces y permanecer ocultos. Las calles cercanas quedaron vacías en minutos. Comercios y restaurantes bajaron cortinas y mantuvieron a clientes dentro, a la espera de indicaciones.
El alcalde de Providence, Brett Smiley, confirmó que los exámenes de fin de año estaban en marcha cuando ocurrió el ataque. Esa coincidencia temporal explica el alto número de personas presentes en los edificios y el nivel de pánico que se desató en cuestión de segundos.
Testimonios recabados por medios locales describen escenas de silencio forzado, mensajes de texto cruzándose con rapidez y estudiantes refugiados bajo escritorios durante horas. Uno de ellos relató que permaneció oculto cerca de dos horas hasta que agentes armados ingresaron para escoltarlo al exterior.
Sospechoso detenido tras el tiroteo Universidad de Brown
El subjefe de la policía de Providence, Tim O’Hara, informó que el atacante fue descrito inicialmente como un hombre vestido completamente de negro que huyó a pie. Durante la madrugada del domingo, las autoridades confirmaron la detención de una persona de interés relacionada con el tiroteo Universidad de Brown.
El jefe de la policía local, coronel Oscar Pérez, señaló que el detenido ronda los 30 años de edad. No se ofrecieron más datos sobre su identidad ni sobre el posible móvil. La policía aseguró que, por ahora, no se busca a ningún otro implicado.
Tras esta detención, el alcalde anunció que la orden de confinamiento fue levantada y que la ciudad podía “respirar un poco más tranquila”. La frase, repetida en contextos similares, deja abierta una pregunta incómoda: ¿tranquila frente a qué, exactamente?
Reacciones oficiales y mensajes de contención
La presidenta de la Universidad de Brown, Christina Paxson, calificó el día como uno que la comunidad esperaba no vivir jamás. En un comunicado, afirmó que el impacto emocional es profundo y que la prioridad inmediata es la seguridad y el acompañamiento a estudiantes y familias.
La universidad habilitó espacios seguros y servicios de apoyo psicológico. Incluso varias horas después del ataque, se seguía recomendando evitar desplazamientos innecesarios dentro del campus.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump confirmó que fue informado del tiroteo. Lo describió como “algo terrible” y señaló que lo único posible en ese momento era orar por las víctimas y los heridos. No ofreció comentarios sobre medidas concretas ni sobre el debate recurrente en torno al acceso a armas de fuego.
Un patrón que se repite
El tiroteo Universidad de Brown se suma a una estadística que ya no sorprende, pero tampoco deja de estremecer. Este año se han registrado 389 tiroteos en Estados Unidos, según datos del Gun Violence Archive. La cifra crece mientras los escenarios se repiten: escuelas, universidades, centros comerciales.
Brown forma parte de la Ivy League y alberga a unos 11.000 estudiantes. El edificio Barus and Holley, donde ocurrió el ataque, cuenta con más de 100 laboratorios, decenas de aulas y varios auditorios. Un espacio diseñado para el conocimiento que terminó convertido en escena del crimen.
Hablando en serio
Desde México, estos episodios suelen verse como tragedias ajenas, casi ajenas por costumbre. El problema aparece cuando la violencia normalizada en otros países se convierte en referente, advertencia o espejo incómodo. Las universidades deberían ser territorios de pensamiento crítico, no simulacros de encierro. ¿Cuántas alertas más hacen falta para preguntarnos qué modelo de seguridad y convivencia estamos aceptando como inevitable?

