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DEA fabricó culpables en el falso arresto del Cartel de Sinaloa

Adictos y vagabundos fueron presentados como capos por Trump.

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DEA fabricó culpables en el falso arresto del Cartel de Sinaloa

El operativo anunciado con bombo y platillo como un golpe histórico al Cartel de Sinaloa terminó siendo una farsa. La DEA, que presumió haber capturado a 171 “miembros de alto rango” del cártel en Nueva Inglaterra, en realidad detuvo a personas sin vínculos con el crimen organizado: adictos, indigentes, pequeños consumidores y ladrones de tiendas. Así lo reveló una investigación del Spotlight Team de The Boston Globe, el mismo grupo de periodistas que destapó los abusos sexuales en la Iglesia católica.

Lo que la agencia presentó como una ofensiva coordinada contra el narcotráfico internacional resultó ser un montaje cuidadosamente diseñado para alimentar el discurso de “mano dura” del entonces presidente Donald Trump. La redada, bautizada como #SinaloaCrackdown2025, buscaba exhibir resultados en su guerra contra las drogas, pero detrás de los números se ocultaba una realidad sórdida: las supuestas figuras del cartel eran, en su mayoría, habitantes de campamentos de personas sin hogar que sobrevivían a la epidemia del fentanilo.

Falso arresto Cartel de Sinaloa: la versión oficial que se derrumba

Según el comunicado original de la DEA, el operativo dejó 171 detenidos, 225 kilos de drogas incautadas y un golpe decisivo al narcotráfico mexicano. El agente especial Jarod Forget llegó a afirmar que se trataba de “arrestos de alto nivel”. Sin embargo, la revisión de más de mil seiscientas páginas judiciales, entrevistas y solicitudes de información pública demostró que ni uno solo de los arrestados era miembro del cartel.

Entre los “criminales peligrosos” figuraban un hombre acusado de robar rollos suizos y caramelos, una mujer que chocó su auto contra una sucursal bancaria y varios consumidores de drogas sin antecedentes federales. Ninguno enfrentó cargos por narcotráfico internacional. La mayoría fue liberada sin fianza a los pocos días.

El exjefe de Operaciones Internacionales de la DEA, Mike Vigil, calificó la operación como “teatro político”. Y fue claro: “Si hubieran detenido siquiera a un miembro de nivel medio del cartel, lo habrían nombrado”.

La narrativa del miedo: adictos convertidos en narcos

En los comunicados oficiales, ciudades como Lawrence, Massachusetts, fueron descritas como “bastiones del cartel”, donde supuestos operadores de Sinaloa se comunicaban con mandos en México. El propio jefe de policía de Lawrence desmintió esas afirmaciones, asegurando que no existía evidencia de presencia del cartel.

El Boston Globe documentó que en Franklin, el epicentro de las redadas, los supuestos narcos eran vecinos reconocidos por sus problemas de adicción. “Somos consumidores de drogas, nada más”, declaró uno de los detenidos, Salvatore Vespa, tras ser liberado.

Las escenas de arrestos con granadas aturdidoras, agentes encapuchados y fotografías de detenidos publicadas en redes sociales sirvieron para reforzar la narrativa mediática de que la DEA había “golpeado al cartel”. En realidad, era un espectáculo armado para justificar la creciente militarización interna y los ataques aéreos de Trump en el Caribe contra presuntas embarcaciones del narcotráfico.

Un montaje para la historia

La investigación periodística concluye que el operativo de agosto de 2025 fue un intento de fundir la guerra contra el terrorismo con la guerra contra las drogas, dotando a la DEA de poderes extrajudiciales y justificaciones mediáticas para operar sin supervisión del Congreso.

Funcionarios locales admitieron, bajo anonimato, que las redadas fueron exageradas. “Siempre lo hacen un poco… pero esta vez lo exageraron demasiado”, confesó un policía de Massachusetts al Globe.

El resultado: un pueblo traumatizado, adictos humillados públicamente y un gobierno que fabricó culpables para sostener un relato político.

Hablando en serio

El caso del falso arresto Cartel de Sinaloa debería sacudir a cualquier país que coopera con agencias estadounidenses. La historia muestra cómo el afán por mostrar resultados puede convertir a víctimas de la adicción en trofeos mediáticos. Cuando la seguridad se mezcla con la propaganda, la justicia deja de existir.

¿Hasta qué punto los gobiernos están dispuestos a sacrificar la verdad por la apariencia de control?

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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