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Acuerdo arancelario entre Europa y EU logra tregua con sabor a trampa

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Acuerdo arancelario entre Europa y EU logra tregua con sabor a trampa

El acuerdo arancelario entre Bruselas y EE.UU. acaba de recibir un parche diplomático. Seis meses de tregua, sin represalias, sin nuevos aranceles, sin más fuego cruzado. Pero no es un tratado definitivo. Es, en el mejor de los casos, una pausa. Y como toda pausa forzada, huele a tiempo prestado.

La Comisión Europea anunció que está trabajando contrarreloj para cerrar un pacto formal con Washington. A cambio, Estados Unidos ha ofrecido suspender durante seis meses los aranceles que estaban sobre la mesa como amenaza de represalia.

El contexto: ambos bloques llevan años midiendo fuerzas con sanciones cruzadas que poco tienen que ver con el comercio justo y mucho con la presión geopolítica. Esta tregua no es el fin de una guerra comercial, es apenas un alto al fuego.

Bruselas cede… ¿por miedo o por estrategia?

No es la primera vez que Europa recula. El acuerdo arancelario entre Bruselas y EE.UU. parece más una maniobra para ganar tiempo que una solución definitiva. La pregunta incómoda es: ¿qué va a hacer Europa en seis meses que no haya hecho en seis años?

A cambio del gesto estadounidense, Bruselas suspenderá también las medidas que tenía listas para aplicar como represalia. Todo esto suena muy cordial, muy diplomático… hasta que uno recuerda que estamos hablando de intereses multimillonarios, petróleo ruso, y un Trump que ya advirtió que volverá a cargar con todo contra quien no siga su agenda.

El petróleo y el elefante en la sala

Lo que nadie dice abiertamente es que esta jugada está directamente relacionada con las compras de petróleo ruso por parte de India —otro foco de tensiones con EE.UU.— y con el temor de Bruselas a una ola de sanciones más duras si se alinea con Moscú o con Nueva Delhi.

El acuerdo arancelario entre Bruselas y EE.UU. no es más que una pieza en un tablero global más turbio. Si esta es una tregua real o solo una distracción estratégica, lo sabremos pronto. Pero todo indica que Washington sigue marcando el ritmo, y Europa, una vez más, baila.

¿Y quién gana con esta pausa?

Las empresas multinacionales celebran. Los exportadores también. Pero las economías pequeñas y medianas, los trabajadores industriales y los productores locales de ambos lados del Atlántico siguen sin garantías. Hoy no hay aranceles; mañana, quién sabe.

Hablando en serio

Este tipo de acuerdos “temporales” entre potencias como EE.UU. y la Unión Europea terminan marcando el rumbo de la economía global. Y aunque parezca un tema lejano, las consecuencias llegan a México en forma de encarecimiento de productos, alteración en los mercados de exportación y nuevos condicionamientos para nuestras propias relaciones bilaterales. ¿Seguiremos viendo cómo se reparte el pastel sin exigir siquiera una servilleta?

Este contenido ha sido creado por DiarioYa gracias a la información de agencia Reuters

La redacción de Diario Ya!, dirigida por su editor José Luis Castillejos, reúne más de 30 años de experiencia profesional en cobertura periodística nacional e internacional, con rigor, independencia e imparcialidad.

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