Economía
Sheinbaum y el huachicol: promesas, reformas y la misma crisis
¿Otra vez el mismo cuento? Claudia Sheinbaum asegura que su gobierno tiene la clave para acabar con el huachicol, esta vez con un sistema de trazabilidad que, en teoría, impedirá la venta ilegal de combustibles. Suena bien, pero… ¿realmente es una solución o solo otra promesa que se sumará al catálogo de declaraciones sin resultados?
La gran apuesta: trazabilidad para todo
Durante su conferencia matutina del 3 de marzo, la presidenta Sheinbaum presentó su nuevo plan «anti huachicol» para frenar el robo de combustible. Según ella, la clave está en hacer obligatorio un sistema que rastree cada litro de gasolina importado, distribuido y vendido en México. Básicamente, una especie de GPS para la gasolina.
El argumento es que actualmente hay demasiadas instituciones regulando el tema sin coordinación real, lo que deja huecos para que el crimen organizado siga operando a sus anchas. Con la nueva reforma, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) desaparecerían para fusionarse en la Comisión Nacional de Energía, que estaría bajo el mando de la Secretaría de Energía. En teoría, esto evitaría inconsistencias y haría más difícil el robo de combustible.
Pero aquí viene el gran problema: nada de esto ataca el verdadero problema.
¿Dónde está el golpe real contra el crimen organizado?
Aunque Sheinbaum no lo señale, el huachicol no es solo un tema de papeleo o registros. Es una industria criminal con conexiones profundas, complicidad interna y, sobre todo, una economía paralela que beneficia a muchos sectores. No basta con ponerle un código de barras a cada litro de gasolina si los responsables del robo siguen operando con impunidad.
Sheinbaum no mencionó datos concretos sobre las pérdidas actuales por este delito, ni explicó cómo se asegurará que esta nueva regulación no termine como tantas otras: bien escritas en papel, pero inútiles en la práctica. Además, ¿de qué sirve tener más control sobre el combustible si la corrupción dentro de Pemex y otras instituciones sigue siendo un problema intocable?
La extorsión en Michoacán: otro problema sin soluciones reales
En la misma conferencia, Sheinbaum habló sobre otro tema candente: la extorsión en Michoacán, particularmente el cobro de «narcoaranceles» a los productores de limón. Reconoció que la gente no denuncia porque tiene miedo (obvio), pero su gran propuesta es modificar los procedimientos legales para que el delito sea perseguido de oficio.
¿Y eso en qué ayuda a los agricultores que siguen siendo amenazados todos los días? ¿Dónde están las acciones concretas para desmantelar estas redes criminales? Parece que el gobierno sigue confiando en que cambiar las reglas en el papel resolverá lo que en la práctica se maneja con armas y terror.
Hablando en serio
Sheinbaum sigue apostando por estrategias burocráticas para problemas que requieren acción directa contra el crimen organizado. Ni la trazabilidad del combustible ni las modificaciones a la denuncia de extorsión garantizan que estos delitos vayan a disminuir. México no necesita más reformas que solo maquillan la realidad, sino políticas que enfrenten de verdad a los grupos criminales.
¿Crees que estas medidas realmente cambiarán algo o solo son más palabras sin impacto real?

